
Por eso que ya ha pasado este día, mejor ni calificarlo, me propongo a desliar con esfuerzo algunas palabras que se amontonan y que cubren mi ánimo de una manta negra. Cuando se hace un sobreesfuerzo por intentar estar en muchos lados a la vez, por cubrir necesidades, por multiplicarte en distintos sitios y de distinta manera, al final pagas esa factura, esa que suma todas las cosas que no has completado, esa sonrisa de menos que te faltaba en aquel instante, ese detalle que se te olvidó…y pierdes postura, empiezas a doblarte, a estirar de un lado a otro, como esa marioneta que no quiere bailar, aunque es tu deber, tu obligación, tienes que hacerlo, tienes que pensar esto, hacer lo otro, caminar de una manera, cantar de otra, tienes que llorar aquí, y sentir allí, tienes que callarte aunque no te guste y pasar para que todo esté en su sitio.
Y entonces, digo: Ahhhhhhhhhh¡¡¡¡¡ Ya¡¡¡¡, ¿puede pararse por un momento el mundo?, ¿puede dejar de sonar el reloj?, ¿quieren dejarme tranquila?, no me miren, no me hablen, no me llamen, que ya sonó mi alarma, ya mi corazón está bastante inflamado para golpearlo una vez más…que si no has hecho, que si no me has llamado, que si no me has mirado, que si ¿qué?. ¿Puede alguien pararse a pensar que yo no soy ni el viento, ni el mar, ni el sol, ni la luna?, que soy una mujer, sólo eso, al menos quisiera ser eso, una mujer que cuando puede ponerse de pie, puede pensar, hablar, cantar, bailar, sonreír, discrepar, dialogar, tolerar, escribir, incluso brillar.
Sinceramente, estoy agotada, estoy acotada a las reacciones del exterior, necesito una coraza aunque sea de seda para sanar un corazón triste.
No hay peor enfermedad que la tristeza, ni mejor cura que la felicidad. Por ello, quiero un sueño que me convierta en larva que me haga sentir esa paz que necesito...
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