jueves, 31 de diciembre de 2009

Feliz Año

Mis más sinceros deseos para que podamos ver cumplidas nuestras ilusiones y proyectos en este año nuevo que entra...


miércoles, 30 de diciembre de 2009

Tu sexo es mi perfume, Anna

“El olor a pan es una tentación suculenta. Cuando llega recién hecho de la panadería, su rastro incita a la gula y al hurto rápido y a escondidas de ese trocito que sobresale de la bolsa –la punta, el cuscurro…– y que sabe a gloria bendita. El pan caliente huele a hogar y a bondad y lleva prendida la imagen de esa nubecilla de humo apetitoso, casi imperceptible, que se eleva al partir la barra como niebla de primavera.
Esa niebla lleva prendidos tantos momentos…
El pedazo de pan con chocolate de la merienda… La puntita robada con disimulo antes de comer… La de después de comer… Y el gusto de esa miga, blandita, tan rolliza que incita al mordisco cariñoso como si fuera la mejilla o la nalga sonrosada y tierna de un bebé. Cuánto bienestar atesorado en un trozo de pan crujiente con una onza de chocolate. Cuánto mimo en ese desayuno o merienda servido como un manjar. El pan, blanco, y sobre él, ese pedazo oscuro de cacao. Esa imagen y esos olores juntos, mezclados, tienen algo… De amor… De felicidad… Aunque la niebla del pan caliente lleve temores que la enturbian…
“No comas pan caliente que te dolerá la tripa…”
Pero ese pan tibio, crujiente, es un placer tan tentador que invita a romper con las normas. Además, ¿no dicen que aquello que se come con ganas no hace daño? ¿Entonces…? ¿Por qué tantos temores? Alimentamos el miedo con miga de pan. Y el miedo, en casa, se convierte en el plan nuestro de cada día. Pero ese olor es tan bueno, tan apetitoso. Está diciendo “cómeme…” Y, cayendo en su tentación, vas y te lo comes.
Así empieza la rebeldía. La libertad. Creyendo en lo que sientes. En lo que deseas… Tan sencillo como un trozo de pan. Olor blanco que huele a buenos momentos, entrañables, cálidos. Mi abuelo es ese color. Le encantaba el pan. Recién hecho, de barra, de payés, de máquina (sobretodo)… Olerlo es recordar su cariño, su barriga oronda, su cara afable, su pelo tan blanco y su porte elegante, y hundir mi nariz en la miga de su recuerdo es… como entrar en sus brazos y arroparme en una nube de bondad.
Una nube blanca y blanda como miga de pan. ”

Tu sexo es mi perfume, Anna Llauradó


Siempre...

Déjame estar entre los algodones de tu viento,
dejar un suspiro que cubra el atardecer del océano,
permíteme posar en el agua el cristal de mis lágrimas
y congelarlas en un espejo transparente,
disfrutando de las profundidades de nuestro mar.

Estaré en tus olas, revueltas, serenas,
cantaré con mis silencios en tus sueños,
escribiré en un pergamino blanco lo que siento,
sin tinta, sin lapicero, será el roce de un beso
Eterno…

Mas acéptame como soy, una pequeña barca barca
que navega a toda vela, abriendo sus alas,
y en días de tormenta, mis velas apagadas,
lloran formando una espesa niebla gris.

Te extraño…
Mis pulmones se esfuerzan por respirar
el aire que me falta cuando no estás,
por el hecho de estar sin ti,
tengo sólo un cuerpo sonámbulo,
el resto vive a tu lado navegando.

Para los que aman...eternidad


“El tiempo es muy lento
para los que esperan,
muy rápido para los que tienen miedo,
muy largo para los que se lamentan,
muy corto para los que festejan.
Pero, para los que aman, el tiempo es eternidad"
(William Shakespeare)

martes, 29 de diciembre de 2009

Dibujando un corazón. Alejandro Fernández

Mas allá de mi cariño
volando por el norte
de tu cuerpo estoy mejor
no te extraño ni te olvido
perdiendo el equilibrio
me curas el dolor
me inundas el latido
me calmas la intención
me tienes como loco dibujando
donde vaya un corazón

Mas allá de la esperanza
la vida no me alcanza
para darte lo que soy
tengo paz y tengo suerte
y mas son esas ganas
de quererte sin razón
me llenas el vacío
me cambias la visión.

Me tienes como un loco dibujando
donde vaya tu mirada que me abraza
tu cariño que me cura
tu recuerdo se ha colgado de la luna
descubriendo con tus pasos
un atajo en el camino
si me miras de esa forma
yo te llevare conmigo
tu me tienes como un loco dibujando
tu me tienes como un loco dibujando
donde vaya un corazón.

Mas allá de la costumbre
no hay ojos que derrumben
lo que un día construí
el amor no tiene un libro
las reglas del camino
se aprenden a vivir
la forma de tu boca
me deja sin respiración

Me tienes dibujando como un loco
donde vaya tu mirada que me abraza
tu cariño que me cura
tu recuerdo se ha colgado de la luna
descubriendo con tus pasos
un atajo en el camino
si me miras de esa forma
yo te llevare conmigo
tu me tienes como un loco dibujando
tu me tienes como un loco dibujando

Tu mirada que me abraza
tu cariño que me cura
tu recuerdo se ha colgado de la luna
descubriendo con tus pasos
un atajo en el camino
si me miras de esa forma
yo te llevare conmigo
tu me tienes como un loco dibujando
tu me tienes como un loco dibujando
tu me tienes como un loco dibujando
donde vaya un corazón

Mas allá de mi cariño
volando por el norte
de tu cuerpo estoy mejor

jueves, 24 de diciembre de 2009

martes, 22 de diciembre de 2009

Leyenda de Abderramán III y su amada Azahara


Un viento suave se desliza entre los almendros, estremece sus ramas y acaricia levemente las florecillas rosadas que se desprenden y caen sobre la tierra. Una vez más, el Yebél Alarús se viste de gala y nos trae a la memoria una hermosa historia de amor.
Aconteció durante los últimos años del siglo X, cuando Córdoba no se llamaba Córdoba sino Qurtuba y Abderramán III era el primer califa Omeya independiente de Bagdad. Era esta una ciudad populosa donde convivían gentes de todas las razas y religiones. A ella acudían sabios, alarifes, poetas y músicos de todos los rincones del mundo. Florecían las artes, progresaban las ciencias, se mezclaba lo autóctono con las nuevas influencias recibidas del exterior. Todo lo asimilaba y lo hacia suyo. Era Abderramán un califa audaz, enérgico y valeroso. Su constancia y talento político hicieron posible la unidad y pacificación de Al-Andalus. Consiguió imponer respeto a los cristianos del Norte y acometió con arrogancia la reorganización de su autoridad soberana. Para agasajar al califa solicitando su protección o agradeciendo su ayuda, los monarcas de otras tierras enviaban fabulosos regalos: Extrañas obras de arte, piedras preciosas, libros de incalculable valor y hermosas esclavas. Azahara fue una de ellas. Cierto día, paseando Abderramán, con su gran séquito de cortesanos por el patio de naranjos de la Gran Aljama, vió aparecer una comitiva formada por una larga fila de mulas ricamente enjaezadas, cargadas de innumerables tesoros. Detrás, una docena de eunucos custodiaban a varias cautivas de sorprendente belleza. Todo ello constituía una ofrenda del emir de Granada al califa de Córdoba. Era Azahara la joven más hermosa de la comitiva. Procedía de Elvira y el tumulto de la gran ciudad la llenaba de turbación y asombro. Sus ojos eran tan negros y brillantes que hicieron saltar chispas de fuego en el corazón de Abderramán. Tanto ardor sintió el califa dentro de si que apartando a la muchedumbre se acercó a ella y le preguntó:
- ¿Quien eres, mujer? ¿Cómo te llamas?
- Azahara, mi señor.
Así fue como Azahara se convirtió en la favorita de Abderramán. Los cronistas de la época apenas han dejado constancia de su existencia, tan solo nos dicen que habiendo recibido Abderramán III el legado de una gran fortuna, quiso emplear este dinero en el rescate de prisioneros de guerra, pero tras enviar a sus emisarios a través de las Marcas (León y Navarra) y no encontrar ni un solo prisionero islámico, una muchacha del harem llamada Azahara le inspiró la construcción de una ciudad que llevara su nombre y que sirviera para gloria del califato. Abderramán hizo venir dede Bagdad y Constantinopla a los geómetras y alarifes más prestigiosos de la época. De Bizancio llegaron los maestros escultores que sabían cortar y pulir el mármol extrayendo de él toda su belleza. Junto a ellos, los artesanos cordobeses tallaron la piedra hasta darle el aspecto de un sutil encaje. Los materiales empleados eran los más raros y preciosos, llegaban venciendo mil dificultades, cargados en grandes bajeles, desde todas las partes del mundo conocido. El 19 de noviembre del año 936, se pusieron los cimientos de esta gran ciudad palatina. Se dice que en la puerta principal del recinto el califa mandó colocar la efigie de Azahara, la elegida de su corazón. Tenía la ciudad mas de tres mil cuatrocientas columnas, cuyos arcos, de marfil y ébano estaban incrustados de adornos de oro y piedras preciosas. Se llegaron a contar mas de quinientas puertas reforzadas con placas de bronce bruñido. Las paredes del Salón del Trono eran de mármoles variados y jaspes transparentes como el cristal, los techos estaban revestidos de mosaicos dorados cubiertos con tejas de oro y plata y del centro de las bóbedas pendían hermosas perlas. Asimismo, hizo construir fuentes y acequias que hacían sonar el agua de treinta y ocho modos diferentes para exaltar o serenar el ánimo y en una dependencia del palacio instaló una inmensa jaula llena de pájaros exóticos y un parque zoológico con fieras traídas de Africa. Sin embargo, Azahara estaba triste. Abderramán le preguntaba:
-¿Qué te ocurre, mi amor?, dime lo que te falta y yo lo traeré-.
-Ni con todo tu imperio y tu poder podrías conseguir lo que yo quiero-respondía. Llena de melancolía, Azahara miraba las montañas rojizas. Pensativa, recordaba los lugares de su infancia y el manto de nieve que cubría la Sierra de Elvira cuando llegaba el invierno. Para que volviera a sonreir, Abderramán ordenó cubrir de almendros el Monte de la Amada, y Sierra Morena se puso blanca de amor como una novia. La vida de Azahara fue breve, tan breve como la ciudad que por su amor fue construida. Abderramán, convertido en un anciano solitario miraba a su alrededor y decía:
Desde Al-Zahra te recuerdo con pasión. El horizonte está claro y la tierra nos muestra su faz serena. La brisa desmaya con el crepúsculo. Parece que se apiada de mí y languidece, llena de ternura. Los arriates me sonríen con sus aguas de plata, que parecen collares desprendidos de las gargantas. Así fueron los días felices que ya pasaron, cuando, aprovechando el sueño del Destino, fuimos ladrones de placer.
¡No conceda Dios la calma al corazón que desista de recordarte y que no vuele a tu lado con las alas trémulas del deseo!

Tango scene. Take the lead. Antonio Banderas

Cuando me llamas

La riqueza de tus manos
las hallo en el cielo,
las veo en aquel ocaso,
en el cristal de mi espacio.
Cada línea, cada pliegue,
cada sueño conservado
por tus dedos
mi piel siente...
entre los susurros de tus brazos.
Y mis vellos abren sus alas,
planean entre el aire erizados,
buscan el final de la pasión...
tenerte a mi lado.
Revolotean mis pestañas,
cantan mis pupilas,
ríen los aros de mi iris
entre las velas de mis párpados,
cuando me llamas.
Y entras en mí,
en mi corazón lates,
en mi piel descansas,
en mis ojos vives,
¿hoy?
hoy, ayer y mañana.

The sheltering sky


"...Debido a que no sabemos cuándo moriremos, pensamos en la vida como un pozo inagotable. Sin embargo, todo pasa sólo un cierto número de veces y, en realidad, muy pocas. ¿Cuántas veces más recordarás una tarde de la niñez, una tarde que se volvió una parte tan profunda de tu ser, que no concibes la vida sin ella? Tal vez cuatro o cinco veces más. Tal vez ni siquiera eso. ¿Cuántas veces más verás salir la luna llena? Tal vez veinte. Sin embargo, todo parece ilimitado..."

Paul Bowles. El cielo protector

Siempre, Gioconda Belli



SIEMPRE

Siempre esta sensación de inquietud. De esperar más. Hoy son las mariposas y mañana será la tristeza inexplicable, el aburrimiento o la actividad desenfrenada por arreglar este o aquel cuarto, por coser, por ir aquí o allá a hacer mandados, mientras trato de tapar el universo con un dedo, hacer mi felicidad con ingredientes de receta de cocina, chupándome los dedos a ratos y a ratos sintiendo que nunca podré llenarme, que soy un barril sin fondo, sabiendo que “no me conformaré nunca” pero buscando absurdamente conformarme mientras mi cuerpo y mi mente se abren, se extienden como poros infinitos donde anida una mujer que hubiera deseado ser pájaro, mar, estrella, vientre profundo dando a luz universos, novas relucientes… y ando reventando palomitas de maíz en el cerebro, blancas motitas de algodón, ráfagas de poemas que me asaltan todo el día y hacen que quiera inflamarme como globo para llenar el mundo, la naturaleza, para empaparme de todo y estar en todas partes, viviendo una y mil vidas diferentes…

Mas he de recordar que estoy aquí y que seguiré anhelando, agarrando pizquitas de claridad, haciendo yo misma mi vestido de sol, de luna, el vestido verde-color de tiempo con el que he soñado vivir alguna vez en Venus.


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'Siempre', poema extraído de 'El ojo de la mujer', de de Gioconda Belli, para el programa 'Relatos entre Brumas'

Bocetos de sueños

En ocasiones pierdes el hilo de lo que sucede a tu alrededor, y con suerte tienes un bolígrafo en tu mano, encuentras un papel y sumergida en tus pensamientos vas desmoronando tinta sin ningun rumbo ni definición, es como si tu mano encontrase la libertad de no seguir el paso que siempre le has indicado para trazar una línea o una curva, da igual, va rasgando sola el papel y tu mente, ¿dónde estará?, no estás, vagas, vuelas, canturreas, suspiras, cierras los ojos y esa tinta sigue bordando figuras.
De pronto vuelves, recoges tu alma, y empiezas a recoger el hilo perdido, ¿dónde estás ahora?
!Ah¡, si estaba en un aula, en una clase, ¿pero de qué?, pones atención e intentas cazar palabras para ubicarte, !ya¡.
Luego bajas la mirada y encuentras un dibujo precioso, algo espectacular que tu mano alada a un tiempo impreciso y con libertinaje ha dejado en ese espacio que encontró para juguetear. Y te preguntas, ¿cómo he podido crear ésto tan maravilloso?, pues son las respuestas que la vida te va dejando en el camino. Son colores que vas descubriendo sin saber su nombre, son los sabores que nunca probaste, son las ilusiones que cuando estás enamorada van dándole textura a tu vida.
Cuando me pierdo en tus recuerdos es mi corazón el que abre sus alas y va pintado bocetos de mis sueños...

...¿me dejarás un día que te los enseñe?.

Un reloj azul

Hoy vi un reloj vestido de azul
me acordé de ti,
hoy el cielo se bañó en gris
tus recuerdos me embrujaron,
se fugaron mis pensamientos
esta tarde,
buscándote entre la lluvia.
Hoy ya van acercándose despacio
los sueños
que me cuentan de tu aire.
Hoy mis manos no me hablan
están mudas
sin ti.
Mi voz se quedó helada
se filtró en tu mirada
susurrándote.
Hoy vi un reloj vestido de azul
donde habita nuestro tiempo,
el deseo, la fuga,
la templanza,
la calma,
nuestra arena teñida
donde habita el amor,
donde las horas se engalanan.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Un romance muy peligroso



"...son cosas que pasan, es como si ves a alguien por primera vez, alguien con quien te cruzas en la calle, y os miráis por unos segundos y surge una especie de atracción, sentís que los dos compartís algo..."

Tierras de cristal




Jun estaba con la cabeza apoyada en el pecho del señor Rail. Hacer el amor de aquella forma, la noche en que él volvía, era un poco más hermoso, un poco más simple, un poco más complicado que en una noche cualquiera. Algo flotaba en el aire, como el esfuerzo por recordar algo. Flotaba en el aire un sutil temor de descubrir quién sabe qué. Flotaba en el aire la necesidad de que en cualquier caso fuera bellísimo. Flotaba en el aire un deseo un poco impaciente, un poco feroz, que no tenía nada que ver con el amor. Flotaban en el aire un montón de cosas.
Después..., después era como empezar a escribir de nuevo a partir de una página en blanco.
Fuera el que fuera, el viaje que había llevado a cualquier lugar del mundo al señor Rail desaparecía en el vaso de agua de aquella media hora de amor. Volvían a empezar desde el momento en que se habían separado. El sexo borra pedazos de vida que uno no es capaz de imaginarse. Quizá sea estúpido, pero la gente se abraza con ese extraño furor ligeramente pánico y la vida sale de él estrujada como un papelito apretado en un puño, escondido con un gesto nervioso de temor. Un poco por azar, un poco por fortuna, desaparecen en los pliegues de esa vida apelotonada jirones de tiempo dolorosos, o cobardes, o nunca comprendidos. Así es.
Tierras de cristal, Alessandro Baricco

domingo, 20 de diciembre de 2009

El río, Cortázar



" Me das risa, pobre. Tus determinaciones trágicas, esa manera de andar golpeando las puertas como una actriz de tournées de provincia, uno se pregunta si realmente crees en tus amenazas, tus chantajes repugnantes, tus inagotables escenas patéticas untadas de lágrimas y adjetivos y recuentos. Merecerías a alguien más dotado que yo para que te diera la réplica, entonces se vería alzarse a la pareja perfecta, con el hedor exquisito del hombre y la mujer que se destrozan mirándose en los ojos para asegurarse el aplazamiento más precario, para sobrevivir todavía y volver a empezar y perseguir inagotablemente su verdad de terreno baldío y fondo de cacerola. Pero ya ves, escojo el silencio, enciendo un cigarrillo y te escucho hablar, te escucho quejarte (con razón, pero qué puedo hacerle), o lo que es todavía mejor me voy quedando dormido, arrullado casi por tus imprecaciones previsibles, con los ojos entrecerrados mezclo todavía por un rato las primeras ráfagas de los sueños con tus gestos de camisón ridículo bajo la luz de la araña que nos regalaron cuando nos casamos, y creo que al final me duermo y me llevo, te lo confieso casi con amor, la parte más aprovechable de tus movimientos y tus denuncias, el sonido restallante que te deforma los labios lívidos de cólera. Para enriquecer mis propios sueños donde jamás a nadie se le ocurre ahogarse, puedes creerme. Pero si es así me pregunto qué estás haciendo en esta cama que habías decidido abandonar por la otra más vasta y más huyente. Ahora resulta que duermes, que de cuando en cuando mueves una pierna que va cambiando el dibujo de la sábana, pareces enojada por alguna cosa, no demasiado enojada, es como un cansancio amargo, tus labios esbozan una mueca de desprecio, dejan escapar el aire entrecortadamente, lo recogen a bocanadas breves, y creo que si no estaría tan exasperado por tus falsas amenazas admitiría que eres otra vez hermosa, como si el sueño te devolviera un poco de mi lado donde el deseo es posible y hasta reconciliación o nuevo plazo, algo menos turbio que este amanecer donde empiezan a rodar los primeros carros y los gallos abominablemente desnudan su horrenda servidumbre. No sé, ya ni siquiera tiene sentido preguntar otra vez si en algún momento te habías ido, si eras tú la que golpeó la puerta al salir en el instante mismo en que yo resbalaba al olvido, y a lo mejor es por eso que prefiero tocarte, no porque dude de que estés ahí, probablemente en ningún momento te fuiste del cuarto, quizá un golpe de viento cerró la puerta, soñé que te habías ido mientras tú, creyéndome despierto, me gritabas tu amenaza desde los pies de la cama. No es por eso que te toco, en la penumbra verde del amanecer es casi dulce pasar una mano por ese hombro que se estremece y me rechaza. La sábana te cubre a medias, mis manos empiezan a bajar por el terso dibujo de tu garganta, inclinándome respiro tu aliento que huele a noche y a jarabe, no sé cómo mis brazos te han enlazado, oigo una queja mientras arqueas la cintura negándote, pero los dos conocemos demasiado ese juego para creer en él, es preciso que me abandones la boca que jadea palabras sueltas, de nada sirve que tu cuerpo amodorrado y vencido luche por evadirse, somos a tal punto una misma cosa en ese enredo de ovillo donde la lana blanca y la lana negra luchan como arañas en un bocal. De la sábana que apenas te cubría alcanzo a entrever la ráfaga instantánea que surca el aire para perderse en la sombra y ahora estamos desnudos, el amanecer nos envuelve y reconcilia en una sola materia temblorosa, pero te obstinas en luchar, encogiéndote, lanzando los brazos por sobre mi cabeza, abriendo como en un relámpago los muslos para volver a cerrar sus tenazas monstruosas que quisieran separarme de mí mismo. Tengo que dominarte lentamente (y eso, lo sabes, lo he hecho siempre con una gracia ceremonial), sin hacerte daño voy doblando los juncos de tus brazos, me ciño a tu placer de manos crispadas, de ojos enormemente abiertos, ahora tu ritmo al fin se ahonda en movimientos lentos de muaré, de profundas burbujas ascendiendo hasta mi cara, vagamente acaricio tu pelo derramado en la almohada, en la penumbra verde miro con sorpresa mi mano que chorrea, y antes de resbalar a tu lado sé que acaban de sacarte del agua, demasiado tarde, naturalmente, y que yaces sobre las piedras del muelle rodeada de zapatos y de voces, desnuda boca arriba con tu pelo empapado y tus ojos abiertos. "
El río, Fragmento de Final de juego, Julio Cortázar

Amar


" Amar es hacer un nido,
que dos almas contienen,
tener miedo de estar sólos,
decir con lágrimas: viene,
Flor, querida, novia, mujer…
Contenemos el mismo cuadro negro…
Julieta, yo su Romeo:
Correr, gritar: ¿dónde vamos?
¡Que luz! ¡Que olor! ¿dónde estamos?
Y oír una voz: ¡en el cielo!
Vagar por los campos florecidos
Que la tierra misma no alcanza;
Llegamos locos, perdidos
dónde no llega nadie…
Y, al pie de las corrientes tranquilas,
Que reflejan vivientes palmas,
Decirte: siéntate aquí;
¡Y además, en el margen sombrío,
Ver un escorzo salvaje,
Asombrado observándote! "
Tobías Barreto

El baile de la victoria

" Al ingresar en la zona, el joven no pudo impedir que la felicidad lo desbordara. Era como si una ducha de pistones, semejante a aquella que usan para pintar la carrocería de los autos, le hubiera barrido el sarro que acumulaba en sus entrañas. Se sentía limpio, ligero, y al darse cuenta de que estaba a punto de ejercer en plena calle una cabriola de baile, entendió por primera vez a aquellos héroes de los musicales de Hollywood que se ponían a cantar o a bailar cuando caían en éxtasis.Se había descargado de tantas mochilas que le doblegaban el lomo que ahora se sentía un animal liviano y flexible, ágil de mente y rápido de pezuñas. Dúctil, y tan transparente que le parecía que todo el mundo se daría cuenta de la doble fuente de su felicidad: eso que sentía por Victoria Ponce era muy probablemente lo que en el cine y las canciones llamaban «amor», y la indicación de Vergara Greyde que recogiese del hotelucho las chaquetas jeans de la Schendler sonaba como una señal de que el Golpe había prendido en su alma.Desde la madrugada, cuando había galopado al rucio ganando su carrera, sentía que la suerte le llovía a raudales, que a su alrededor una patota de ángeles le agenciaban milagros y le provocaban lucideces imprevistas. Esos escurridizos y etéreos señores, diligentes y benévolos, cuidaban de que nada malo le pasara, de que aflojase, por ejemplo, la presión de la bufanda en el cuello de buey del alcalde, librándolo así de un asesinato. "

Alejandro Fernández. Estuve

viernes, 18 de diciembre de 2009

Haiku

A una amapola
deja sus alas una mariposa
como recuerdo.
Îo Sôgi (1421-1502)


Coco Chanel


Revolucionaria, con mal carácter y una infancia difícil, transformó el mundo de la moda. Gabrielle Bonheur (Coco Chanel) nació en el orfanato de Saumur el 18 de agosto de 1883, hija de una enferma de tuberculosis y un vendedor ambulante que abandonaba el hogar durante largas temporadas. Cuando tenía doce años su madre fallece y su padre la abandona en el hospicio de Obazine, donde las monjas le enseñarían a coser. Estos comienzos tan duros de su vida marcarían profundamente el carácter de Coco aunque serían también la inspiración de su moda revolucionaria.En 1909 comienza su andadura en el mundo de la moda diseñando sombreros en París.
En 1910 con el apoyo económico de su amante, Boy Capel, inaugura su primera tienda de ropa: Modas Chanel.
Escandalizó a los caballeros con su corte de pelo a lo garçone y convirtió el uniforme del orfanato, el vestido negro, en todo un clásico de la elegancia. Rompió los corsés y desplumó los sombreros para imponer un nuevo estilo en el que lujo y elegancia significaban sencillez y libertad de movimientos. Con ella el tono bronceado de la piel dejo de ser un símbolo de pobreza y trabajo en el campo para convertirse en una moda que aún hoy perdura.
En 1914 creó una ropa cómoda inspirada en los uniformes de los mayordomos y de los mozos de cuadra, pantalones y camisas marineras, una ropa cómoda para una época de guerra. En la década de 1920 lanzó un mítico perfume, Chanel Nº5, siendo la primera diseñadora que lanzaba un aroma y en la década siguiente aparecieron sus primeros cosméticos, una pequeña línea compuesta de lápiz de labios, colorete y polvos translúcidos.
En los años 50 era toda una celebridad, entre sus clientas se encontraban Brigitte Bardot, Catherine Hepburn, Jackie Kennedy, Elizabeth Taylor, Grace Kelly o Marilyn Monroe. Su joyería de fantasía, mezcla de piedras preciosas y metales baratos, perlas, cadenitas a la cintura, sus trajes sastre, los broches de C entrelazada y las camelias son los estandartes de una mujer que se hizo a sí misma, que forjó su propia fortuna y que revolucionó la manera de vestir de las mujeres del siglo XX.
Tuvo muchos amantes pero ningún marido, deslenguada y dueña de un imperio murió sola en su habitación del Hotel Ritz el 10 de enero de 1971 en París.


"El lujo es una necesidad que empieza cuando acaba la necesidad"

Coco Chanel

Picnic, 1955

El cuenco de laca, Schwartz


"...Guardó silencio nuevamente. Después cogió con delicadeza el tintero de laca. Lo estuvo contemplando un largo rato. - ¿Sabes cómo se hace la laca? - Hice un gesto negativo - Es un procedimiento muy largo, de años y años, y muy complejo. Cualquier cosa puede estropearlo: una mota de polvo, un rasguño, un descuido... El árbol de la laca, Tsichu, produce una resina muy parecida a la de los pinos en Europa. Esta resina se recoge con conchas de mejillón; la operación debe hacerse al alba, por tiempo cubierto, pero no lluvioso: el sol oscurecería la laca antes de tiempo y la arruinaría. La resina se conserva e recipientes de bambú tapados con papel para evitar el contacto con el aire, como vosotros hacéis con vuestras mermeladas. Es preciso ser cuidadoso en el manejo de ese líquido porque es muy venenoso -sonrió-, como los presos de Hoa Lo. Después, una vez que se dispone de la primera laca, hay que fabricar, modelar los objetos que van a ser lacados. Por lo general se utiliza madera de ciprés o de vang-tam, que se lijacon gran cuidado; los agujeros que quedan se rellenan con una pasta de laca mezclada con arcillay serrín. Entonces se aplica una primera mano de laca cruda con la que se tapan todos los poros aún abiertos. Se deja secar y se lija de nuevo hasta la misma superficie de la madera. Después se le pega al objeto una finísima tela y se empiezan a aplicar las siguientes manos de laca, sola o mezclada con arcilla, con tierra, con serrín, dependiendo de la consistencia y finura que se pretenda obtener. Cada capa es puesta a secar y, después, lijada con piedras rugosas o con carbón de camelia. Para aplicar las capas se usan unos pinceles especiales que hay que afilar continuamente, como si se tratara de lápices. Y así, una capa tras otra, durante años. -Con el dorso de la otra mano hizo un gesto ligero, como si estuviera aplicando una pincelada-. Sí, al principio es transparente, pero al contacto con el aire se acaba volviendo opaca. La laca negra se obtiene amasándola durante días, como si fuera manteca, remezclándola con una pala de madera; luego se vuelve la pasta en un paño de lino y se retuerce, como se hace con la ropa recién lavada, hasta que la laca pura cae en un recipiente. Cuando todo está terminado, puede empezarse a decorar el objeto, con rojos de cinabrio, amarillos de cadmio, blancos de sulfato de bario o, mejor aún, de cáscara de huevo, y oro y plata. Y una vez terminada la decoración, daremos una nueva capa de laca transparente, aplicada esta vez con un pince hecho de cabellos de un niño de entre ocho y diez años. Es esencial que sea un niño de esa edad porque, si no, todo el proceso se estropearía -sonrió una vez más y bajó la voz-: Aunque hay quien dice que que la cola de una vaca da el mismo resultado. En fín -añadió levantando hacia mí el pequeño tintero que sostenía entre los dedos índice y pulgar-, este humilde tarrito, que no es nada y apenas si cuesta unos dong, ha sido hecho y pulido y pintado y pulido a lo largo de años de paciente labor. Es pequeño pero indestructible. Se secó al sol y maduró bajo la lluvia, con calor y con frío. Nada será capaz ya de doblarlo o descascarillarlo. Se ha endurecido como el diamante. ¡Un pequeño objeto sin valor! Pero contiene más sabiduría y más paciencia de la que jamás aplicaron los pintores del Renacimiento o los orfebres de San Petersburgo. -Posó el tintero a su lado, sobre la bancada-: ¿Me entiendes?"...
El cuenco de laca, Fernando Schwartz

Sade


"Las experiencias más importantes del hombre
son aquellas que lo llevan al límite."
Marqués de Sade

Sueños de seda

Pensar sobre que es la vida,
a veces me trae a la imaginación,
un paisaje interminable cubierto de arena,
donde recorro un sendero sin bordes,
y mis pies, paso tras paso, caminando,
encuentran piedras, que atrás van dejando.

Me siento a descansar, mi boca seca,
necesito aliento, un lago donde apagar mi sed,
mi garganta desespera
en busca del aire que no llega,
en mis manos,
el reflejo de un sueño bordado en seda
que acariciaron mis noches enteras.

Retomo mi ruta, otro año, se abren mis gardenias,
revive el tono de los verdes de mi hiedra,
y en aquel rincón de mi patio,
mi pájaro se resigna a cantar,
y entre sus notas,
sube un do mayor de libertad.

Entra de nuevo la luz entre mis pestañas,
que juguetean revueltas entre los baños de mis ojos,
que amanecen con el brillo que esperaban,
tras tantos años de arena pisada.
Dejan en el camino plasmado
el museo de la historia de un corazón,
el recuerdo de unas risas tempranas,
un pozo de monedas lanzadas.

Y mis manos ahora se esconden,
entre el manto de los sueños
donde se abrigan y refugian,
entre magia y caricias,
entre el calor de una llama,
que en silencio las reclama,
una llama que no es roja, ni quema,
ni arde con un pedazo de madera,
es más que eso,
es tu mirada…
la que guarda mis manos,
la que da cobijo a mi alma,
en mis sueños de seda bordada.

¿Naranja o violeta?


Qué bonito sería vivir contigo aunque fuera en el fondo del mar y poder abrazarte tal y como la imagen que ves.
Qué bello sería poder estar a tu lado saboreando cada diálogo con o sin atención porque me pierdo entre tus labios sin darme cuenta y vuelvo a preguntarte, ¿cómo me decías?...
Qué maravilloso sería poder tocar tus manos con libertad y sentir..., es eso mismo sentir esa emoción que atraviesa mi cuerpo y mi mente como un calambre agradable y fugaz.
Podría decirte, escribirte o gritarte una vez más...te quiero, pero me encantaría quedarme en tus ojos y no utilizar las palabras que a veces se quedan tan en el aire que...no son lo que realmente significan.
¿Qué color te gusta más: naranja o violeta?...

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Nocturna




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Alfonsina Storni, programa Relatos entre brumas

The summer wind

II Carta a Francesca


16 de agosto de 1978
Querida Francesca:
Espero que te encuentres bien. No sé cuándo recibirás esta carta. Algún tiempo después de mi partida. Tengo sesenta y cinco años, y hoy hace trece que nos conocimos, cuando entré en tu sendero para pedir indicaciones.
Espero que este paquete no perturbe tu vida en modo alguno. No podría soportar pensar que las cámaras queden en estuches gastados en algún negocio de segunda mano, o en poder de un desconocido. Estarán bastante estropeadas cuando te lleguen. Pero no tengo a quien dejárselas, y te ruego que me perdones por ponerte en riesgo enviándotelas.
Entre 1965 y 1975 estuve casi todo el tiempo viajando. Para alejar la tentación de llamarte o ir a verte, una tentación que tengo virtualmente en todos mis momentos de vigilia. Acepté todas las misiones que pude fuera del país. A veces, muchas veces, me dije: "Al diablo, me voy a Winterset. Iowa, y me llevo a Francesca conmigo a cualquier costo".
Pero recuerdo tus palabras, y respeto tus sentimientos. Tal vez tengas razón; no lo sé. Lo que sé es que salir de tu sendero esa calurosa mañana de un viernes fue lo más duro que me tocó hacer en la vida. En realidad dudo de que muchos hombres hayan hecho jamás algo tan difícil.
Dejé el National Geographic en 1975 y dediqué el resto de mis años de fotógrafo a cosas elegidas por mí, haciendo algún trabajo donde lo encontraba, temas locales o regionales que sólo me obligan a estar afuera por unos días cada vez. Desde el punto de vista financiero es duro, pero me las arreglo. Siempre me las he arreglado. Gran parte de mi trabajo gira alrededor de Puget Sound, y eso me gusta. Parece que cuando los hombres envejecen se acercan al agua.
Ahora tengo un perro, un perdiguero dorado. Lo llamo "Camino", y viaja conmigo casi todo el tiempo, sacando la cabeza por la ventanilla, buscando buenas presas. En el setenta y dos me caí de un acantilado en Maine, en el parque nacional de Acadia, y me fracturé un tobillo. Con la caída se rompieron la cadena y el medallón. Afortunadamente cayeron cerca. Los encontré y mandé repararla cadena a un joyero.
Vivo con el corazón cubierto de polvo. Esa es la mejor manera en que puedo expresarlo. Hubo mujeres antes de ti, algunas, pero después de ti ninguna. No hice ningún voto de celibato; sencillamente no me interesan.
Una vez vi un ganso en Canadá a quien unos cazadores le habían matado la pareja. Sabes que se aparean para toda la vida. El ganso anduvo en círculos alrededor del estanque durante muchos días después de lo sucedido. Cuando lo vi por última vez nadaba solo en medio del arroz silvestre, siempre buscando. Supongo que la analogía es demasiado obvia para el gusto literario, pero es así como me siento.
En mi imaginación, en mañanas neblinosas o en tardes en que el sol se pone sobre las aguas al noroeste, trato de pensar qué puede ser de tu vida y qué estarás haciendo mientras pienso en ti. Nada complicado... salir al jardín, sentarte en la hamaca del porche, estar de pie ante la pileta de la cocina. Cosas así. Recuerdo todo. Tu olor, tu sabor de verano. La sensación de tu piel contra la mía, tus susurros cuando te amaba.
Una vez Robert Penn Warren usó esta frase: "... un mundo que parece abandonado de Dios...". No está mal, se parece bastante a lo que siento a veces. Pero no puedo vivir siempre así. Cuando esos sentimientos se hacen demasiado intensos, cargo las cosas en Harry y me voy de viaje por unos días con Camino.
No me gusta tenerme lástima. No soy de esa clase de hombre. Y la mayor parte del tiempo no me siento así. En cambio me siento agradecido por haberte encontrado. Podríamos haber pasado uno junto al otro sin percibirnos, como dos porciones de polvo cósmico.
Dios o el universo, o lo que uno elija para nombrar los grandes sistemas de equilibrio y orden, no reconoce el tiempo terrestre. Para el universo, cuatro días no es distinto de cuatro mil millones de años luz. Yo trato de tenerlo siempre presente. Pero, al fin y al cabo, no soy más que un hombre.Y todas las elucubraciones filosóficas que puedo conjurar no me salvan de desearte, todos los días, a cada momento ni del despiadado gemido del tiempo, el tiempo que nunca puedo pasar contigo, dentro de mi cabeza.
Te amo profundamente, totalmente. Y será siempre así.
El Ultimo cowboy, Robert
P.S.: El verano pasado le puse un motor nuevo a Harry. Anda muy bien.
Los Puentes de Madison County, Robert James Waller

El juego de la vida



Jugando con las cartas de la vida,
barajamos sin darnos cuenta,
con unas que a veces nos alegran
y otras que dislumbran penas.
-
Nadie impuso las reglas,
ni sabemos cómo moverlas,
aprender este juego de la vida,
toda la vida nos lleva.
-
Complicada, sencilla,
triste, bella,
una vida hay en nosotros,
una fuente de sueños para beberla.
-
Una fuente de sueños,
a veces seca, a veces muerta,
a veces llena y con agua fresca,
va dando la savia,
va dando el jugo, el carisma
y nuestra propia entereza.
-
Hacer la vida difícil y triste
es un trabajo fácil,
y llega,
es rodearnos de enfados,
competitividad, egoísmo,
materialismo, rechazos,
desinterés y ofensas.
-
Simplemente,
es más sencilla la vida,
de cosas bellas está adornada;
personas, animales, tierra...
cielo, viento, marea...
agua, nubes, estrellas...
nuestra luna,
y siempre alguien en algún lugar,
que nos quiera.
-
El amor y la vida,
grandes cómplices, dualidad eterna,
y siempre confundimos
creyendo que el amor no llega,
que el amor es encontrar pareja.
-
Que de amor la vida rebosa,
que se ama la tierra,
un libro, una rosa,
una voz, un poema,
un cielo de estrellas.
-
Que se ama la luna,
nuestra amada esfera,
oscilando su aro blanco
siempre brilla y nos alberga.
-
Que se ama a un amigo,
que a tu lado siempre se encuentra,
a ese que tanto le hablas,
a ese que tanto le cuentas.
-
Amar a la vida,
es lo que nos puede dar fuerza,
es la verdadera norma
de ese juego que está en nuestra mesa.
-
Y no hay que buscar el amor
el amor de una pareja,
que navegando en el mar está
con un gran mensaje en su botella,
buscando su arena
en la playa donde le esperan
los ojos llenos de lágrimas,
y el canto de una sirena.

Lagunas en el alba

Sigo soñando en las alcobas de mi corazón,
mirando a través de las ventanas de mi alma,
a sabiendas de no encontrar mi razón,
sigo soñando con un cielo donde exista mi calma.
Mis manos se abren buscando... sentir,
libertad ¿dónde te encuentras?,
¿no deberías ser aliada de la vida?,
recuerda...que aún soy esa niña.
Y sigo volando hasta el balcón de mi soledad,
a contemplar las luciérnagas que alumbran mi noche,
a saborear la savia autóctona de mi verdad,
romper el cristal de la campana que me corrompe.
Rápidas son las olas de los días que pasan,
salinas mis noches, mareas bajas...
vientos que sonríen, lluvias que arrastran,
y en mis manos...lagunas en el alba.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Becoming a Geisha

Echándote de menos

Quiero vivir en tus besos, en tus labios templados,
necesito rescatar el aire que dejé en tu saliva
para respirar tu alma, para sentirme tranquila
para escribir en tu espejo perdido en el vaho.
Noto un aleteo dentro de mí, noto que tiemblo,
tartamudean mis palabras sin saber si gritan,
sin saber que frase lograr para robarte un beso
para sentir que con tinta y versos ríen tus ojos negros.
Cantan las membranas permeables de mis células,
pasando el humor del amor hacia mi piel
alborotando los vellos de mi torso con caricias
pensando, sólo un deseo... volverte a ver.
Quiero vivir en tus besos, en tus caricias,
en cada movimiento de tu cara cuando junto a la mía
recorren un bello paisaje en nuestra galería
y se pierden en un óleo que sólo la luna pintaría.
Necesito de tí, de tus palabras frente a mis labios,
mi demanda camina cerca de una mirada casada
a mi corazón, mi naufragio se quedó a unos pasos,
a unos pasos, en tu arena, entre tus brazos.

Un solo momento

Mi jardín y mi vida,
almas parecidas,
¿viste una rosa llorar
o esa gardenia...
y el perfume de su alegría?.
Como la yedra crece
salvaje sobre la pared quieta,
es la rebeldía de mi alma,
es la infancia que brota fresca.
La hierba mojada, verde, cruda,
como mi mirada que juega,
igual que las hojas lanceadas
al viento, al cielo,
...sueltas.
Y se riega mi jardín,
como el agua que apaga
la sed de mi vida,
...brotan mis sueños.
Cuando mi huerto te ve,
las mariposas se alborotan,
las rosas hermosean sus hojas,
y mis ojos en su espejo
...lloran.
Deja las espinas de mis rosas,
son así,
así de hermosas,
como mi vida
...corola roja,
niebla de sombras espinosas.
Siembras el color,
el frescor,el amor
...la pasión
de un sólo momento,
vuelcos de mi, tu corazón.
Y esa planta que ves en el rincón,
esa soy yo
siempre soñando con unas manos,
anhelando tus caricias,
acércate
mi amor.

40 días y 40 noches




"Es muy sencillo confundir una atracción física con una auténtica conexión..."

Carta para Francesca

10 de Septiembre de 1965
Querida Francesca:
Te envio dos fotografías. Una es la que te hice en el campo a mediodía. Espero que te guste tanto como a mí. La otra es de Roseman Bridge antes de que yo retirara la nota que habías clavado allí con una tachuela.
Estoy sentado aquí, recorriendo las zonas grises de mi mente en busca de cada detalle, de cada momento que pasamos juntos. Me pregunto una y otra vez, ¿Qué pasó en Madison County?, y trato de juntarlo todo. Por eso escribí el breve texto "Al caer la dimensión Z" que te envío en un intento de aclarar mi confusión.
Miro a través de un objetivo, y estás tú en el otro extremo. Empiezo a escribir un artículo, y estoy escribiendo sobre ti. Ni siquiera sé bien cómo volví aquí desde Iowa. De alguna manera, el viejo camión me trajo a casa, pero apenas recuerdo los kilómetros que recorría.
Hace unas semanas me sentía equilibrado razonablemente feliz, tal vez un poco solo, pero al menos contento. Ahora todo ha cambiado.
Ahora sé que estuve yendo hacia tí, y tú hacia mí desde hace largo tiempo. Aunque ninguno de los dos percibía al otro antes de que nos conociéramos, había una especie de inconsciente certeza que cantaba alegremente bajo nuestra ignorancia, asegurando que nos reuniríamos. Como dos pájaros solitarios que vuelan por las grandes praderas por designio de Dios, en todos estos años y estas vidas hemos estado yendo el uno hacia el otro.
El camino es un lugar extraño. Por él andaba yo arrastrando los pies, y ahí estabas tú, caminando por la hierba hacia mi camión, un día de Agosto. Viéndolo restropectivamente, parece inevitable (no pudo haber sido de ninguna otra manera): es un caso de lo que yo llamo la alta probabilidad de lo improbable. De manera que ahora estoy viviendo con otra persona dentro de mí. Aunque creo que lo expresé mejor el día que nos separamos, cuando dije que hemos creado una tercera persona a partir de nosotros dos. Y ahora me acecha ese otro ser.
De alguna manera tenemos que volver a vernos. En cualquier parte, en cualquier momento. Puedo ocuparme de los pasajes de avión, si eso es un problema. Me voy al sudeste de la India la semana que viene, peor estaré de vuelta a finales de Octubre.
Te amo.
Robert
PS: El proyecto de fotografía en Madison County salió muy bien. Búscalo en NG el año que viene. O dime si quieres que te mande un ejemplar del número cuando se publique.
Los puentes de Madison County ( Robert James Waller)

El nombre de la rosa

..."Pero las trampas que nos tiende el enemigo son innumerables y confieso que aquella referencia a mi hermosura, aunque no fuera veraz, acarició dulcemente mis oídos y me colmó de emoción. Sobre todo porque, mientras eso decía, la muchacha extendió su mano y con las yemas de los dedos rozó mi mejilla, por entonces aún imberbe. Sentí como un desvanecimiento, pero en aquel momento no sospeché que podía haber pecado alguno en todo ello. Tal es el poder del demonio, que quiere ponernos a prueba y borrar de nuestra alma las huellas de la gracia.¿Qué sentí? ¿Qué vi? Sólo recuerdo que las emociones del primer instante fueron indecibles, porque ni mi lengua ni mi mente habían sido educadas para nombrar ese tipo de sensaciones. Y así fue hasta que acudieron en mi ayuda otras palabras interiores, oídas en otro momento y en otros sitios, y dichas, sin duda, con otros fines, pero que me parecieron prodigiosamente adecuadas para describir el gozo que estaba sintiendo, como si hubiesen nacido con la única misión de expresarlo. Palabras que se habían ido acumulando en las cavernas de mi memoria y ahora subían a la superficie (muda) de mis labios, haciéndome olvidar que en las escrituras o en los libros de los santos habían servido para expresar realidades mucho más esplendorosas. Pero ¿existía realmente una diferencia entre las delicias de que habían hablado los santos y las que mi ánimo conturbado experimentaba en aquel instante? En aquel instante se anuló mi capacidad de percibir con lucidez la diferencia. Anulación que, según creo, es el signo del naufragio en los abismos de la identidad."
El nombre de la rosa, Umberto Eco

martes, 8 de diciembre de 2009

Mi alma aprendió a volar

Nunca me fui de tu lado porque una de las mejores lecciones que he aprendido de ti fue dejar a mi alma libre, que estuviese donde quisiera, y resulta que aprendió a volar y busca a su Peter Pan en cualquier país, en el de nunca jamás, en el de siempre jamás, o en mitumiyo, ahí es donde suele posarse entre tus brazos. Mi alma te busca, ¿sabes por qué?, porque es lo más cercano a la libertad de lo que ha vivido, es como regresar a su hogar y sentarse a tu lado a tararear canciones sin darse cuenta, es sonreír sin saber que lo estás haciendo, es teñir un papel sin pensar lo que escribes y terminar con un poema entre tus dedos.
¿Sabes por qué?
Es vivir...

jueves, 3 de diciembre de 2009

Ólafur Arnalds - Ljósið



Música

Movimiento

Color

Ritmo

Imaginación

Fusión

Creatividad

Sensibilidad

Transparencia

Rappelez-vous?

Atrapando sueños

Me quedé mirando mi ventana buscando el último aliento. Es curioso hoy aunque llueve de vez en cuando algunas gotas, mi dama de noche se abre para entrar de la mano de un viento que se torna húmedo y me regresa a mis recuerdos más recientes, a buscarte en el calor sentido, a evocar ese encuentro esperado y deseado, me regresa a ti.
¿Sabes? la luna está plena y va tanteando algunas nubes para salir, ¿es la plenitud lo que le da esa belleza? ¿es el contraste con el cielo y las pinceladas grises que avanzan suavemente?
¿Es la plenitud un placer? ¿existen momentos mágicos donde el placer y la felicidad se unen para darte un empuje vital? ¿pueden multiplicarse los sueños al haber sentido las nubes en tus manos?
Todas esas preguntas y más, me las respondes tú, me las aclaras cada vez que tus manos se acercan a mí, cada vez que tus labios juguetean al borde de los míos, cada vez que sumamos uno más uno y al final y el resultado es también uno.
He vuelto a mirar el cielo, ahí sigue alba y esplendorosa, más o menos como esta mujer que escribe y te siente.
Sigo en mi sofá recogiendo sueños que entran por mi ventana.
¿Eres tú el pintor de mis sueños? ¿eres tú el que me susurras cuando cierro los ojos?
Intentando retratar suspiros, sensaciones, instantes...

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Un mundo

Sobre el cristal de tus ojos,
hoy remanaba la paz y el silencio
el dibujo tenue de un beso,
la caricia entre tu iris y el deseo.
Sobre la luna que se esconde mojada,
esta noche abrumada de sueños,
se nieblan las calles de lino espeso
que arropan el frío de las puertas del invierno.
Sobre tus manos, un mundo,
con olas que a tu orilla descansan,
con olas que se pierden mar adentro,
tus dedos aún firmes y abiertos.
Sobre mis manos alumbra
la luz de un sueño eterno
el boceto de las líneas de mi vida,
y el dulce viento del recuerdo.

martes, 1 de diciembre de 2009

Estremécete

Imagínate que el roce de esta tinta,
es el fuego que arde
cuando tu piel y mi piel se aproximan.

Recuerda...cuando suavemente
marcas en mis costillas
la acuarela de tu saliva.

Piensa en la fusión de dos amaneceres,
cubiertos de mil tonos violetas
mirando entre esos...nuestros cristales.

Estremécete...revive esos momentos de voz
en nuestras tardes, mitu miyo...
caricias dirigidas...descontrol.

Polvo de estrellas entre tus dedos,
entre piedras preciosas... diamante,
valor insuperable, rayas mis afines,
y...tallas mis desarmes.

Estar junto a ti

¿ Cuantas veces hemos tomado un café juntos?. Como adolescentes buscamos cualquier motivo para estar a menos de un metro, pero es eso, a poca distancia, verte, olerte, mirarte, oírte...imaginarme cuando me voy por las nubes nuestros momentos. La verdad es que me gustaría besarte en muchos de nuestros cafés, tocarte la mano, pasar mi mano lentamente por tu cara, me encantaría abrazarte, poner mi cabeza en tu hombro...estar junto a ti.
¿Te apetece un café?

lunes, 30 de noviembre de 2009

Lettre

“Pero, recuerdo, querido mío, el día y la hora en que quedé para siempre enamorada de ti. Acababa de dar un paseo con una amiga del colegio y estábamos las dos charlando delante de la puerta. Llegó un auto y descendiste tú para entrar en tu cuarto. Algo dentro de mi me impulsó a abrir la puerta, y nos cruzamos el uno con el otro. Me lanzaste una suave, cálida y envolvente mirada, llena de ternura, me sonreíste – sí, no puedo decirlo de otra manera – afectuosamente, al mismo tiempo que decías en voz baja y casi familiar: “¡Muchas gracias, señorita!” Eso fue todo, querido, pero desde el instante en que sentí la suavidad y ternura de tu mirada quedé locamente enamorada de ti. Sólo más tarde he comprendido que esa mirada atrayente, y al mismo tiempo desnuda; esa mirada de seductor nato que diriges a cualquier mujer que se halle junto a ti, a la vendedora de tienda o la sirvienta que abre la puerta; esa mirada no es en ti consciente ni significa ninguna especial inclinación, sino que tu ternura hacia las mujeres hace tu mirar siempre dulce y agradable. Pero yo, una niña de trece años, lo ignoraba: me hallaba sumergida en fuego. Pensaba que aquella ternura estaba dedicada a mí solamente, y en aquel instante, en mi derredor, en lo más íntimo de aquella criatura todavía a medio formar, se despertó la mujer, una mujer enamorada de ti para siempre.”

Carta de una Desconocida. Stefan Zweig

El alquimista

"...Entonces fue como si el tiempo se detuviese, y el alma del mundo surgiese con toda la fuerza delante del muchacho. Cuando miró los ojos negros de la muchacha, sus labios indecisos entre una sonrisa y un silencio, comprendió la parte más importante y más sabia del Lenguaje que el mundo hablaba y que todas las personas de la tierra eran capaces de entender en sus corazones. Y esto se llamaba AMOR, una cosa más antigua que los hombres y que el propio desierto, y que, sin embargo resurgía siempre con la misma fuerza dondequiera que dos pares de ojos se cruzasen. Allí estaba el puro lenguaje del mundo, sin explicaciones, porque el universo necesitaba explicaciones para continuar su camino en el espacio sin fin. Todo cuanto el muchacho entendía en aquel momento era que estaba delante de la mujer de su vida y que sin necesidad de palabras ella debía saberlo también. Tenía más certeza de esto que de cualquier cosa en el mundo, aun cuando sus padres, y los padres de sus padres, hubiesen dicho que era preciso enamorarse, cortejar, conocer a la persona y tener dinero antes de casarse. El que decía esto, jamás había conocido el lenguaje universal porque cuando uno se sumerge en él, es fácil entender que siempre existe en el mundo una persona que espera a otra, ya sea en medio del desierto o en medio de las grandes ciudades. Y cuando estas personas se cruzan y sus ojos se encuentran, el pasado y el futuro pierden importancia y solamente existe aquel momento y aquella certeza increíble de que todas las cosas bajo el sol fueron escritas por la misma MANO. La mano que despierta el amor, y que hizo un alma gemela para cada persona que trabaja, descansa y busca tesoros bajo el sol. Porque sin esto no habría ningún sentido para los sueños de la raza humana”.
El Alquimista, Paulo Coehlo

sábado, 28 de noviembre de 2009

Sin palabras


Existen muchas maneras de decir te amo. Se puede decir con los ojos, con las manos, con las palabras, en un susurro, en una carta, o como muchas veces en una poesía, es una de mis formas más usuales. Me encanta darle una guirnalda al amor, un paseo a la redonda, incluso me gusta tanto, tanto la sorpresa, la oposición a la rutina, la vuelta detrás de lo normal, que a veces pienso que me excedo en la paciencia, en el adagio, en la espera de que acojas todas las señales que te envío para decirte que te amo.
Es cierto que a veces podemos ser más directos, y mirarte simplemente a los ojos y decirte suavemente: "Te quiero", pero me queda corto, se me queda una algarabía de cohetes dentro que no se van con esas dos palabras.
Por ello, es humano pensar que mi piel necesita la tuya para poder gastar así esa energía que tiene para ti, que tengo unas esencias que necesito compartir, que eso es más o menos decir que: "Te necesito", para poder no decirte que te amo, sino saber que tú sabes que te amo, y eso es diferente, no son dos palabras, es un trasvase de sensaciones que no tienen letras para mostrar lo que significan, eso sólo los sentidos tienen ese lenguaje magnífico para poder vivirlo.
¿Sabes? es imposible explicártelo con palabras, ¿puedes dedicarme un ratito? sería lo mejor.

viernes, 27 de noviembre de 2009

A la sombra de un río

Sombras acostadas,
sobre el río que pasa,
y se van...
recogiendo hojas yermas.
Sueltan los eucaliptus
sus lágrimas de amor en silencio,
lágrimas del cielo,
de un tendedero de nubes mojadas,
y se van...
Un salmón enamorado,
sube con ahínco,
contracorriente...
saltando cascadas escalonadas,
entre meandros curvados y salientes.
A la sombra de un río,
nacen seres pequeñajos,
se extiende un pañuelo blanco,
para que se mezan en nanas,
para que lloren las ranas,
y sueñen los sapos
con ser príncipes humanos.
Vestidos con altos trapos,
a la espera de un beso alado,
de un hada perdida
en un mundo de encajes y calados,
cansada de más primaveras,
con su corazón amarrado
en redes de leyes,
en anclas de años,
que se van...
A la sombra de un río,
burdeos de risas de pájaros,
nacen los cantos de una nueva vida,
un nuevo y tranquilo espacio.