lunes, 14 de noviembre de 2011

El infinito









" Siempre amé esta colina,
y este cerco que la vista me impide ver
más allá de su horizonte.
Mirando los interminables espacios de allá a lo lejos,
los silencios sobrehumanos y su profunda quietud,
yo estoy con mis pensamientos,
aunque mi corazón no se asusta.
Escucho los susurros del viento detrás de las plantas,
y en el infinito silencio mido mi voz:
y me subyuga lo eterno, y las estaciones muertas,
y el presente real y el sonido de todos ellos.
Así a través de esta inmensidad se ahoga mi pensamiento:
y el naufragar me es dulce en este mar. "


Giacomo Leopardi


domingo, 13 de noviembre de 2011

El discurso vacío





" El alma tiene su propia percepción y en ella viven cosas de nuestra vigilia pero también cosas particulares y exclusivas de ella, pues participa de un conocimiento universal de orden superior, al cual nuestra conciencia no tiene acceso en forma directa. De modo que la visión del alma, de las cosas que suceden dentro y fuera de nosotros, es mucho más completa que lo que puede percibir el yo, tan estrecho y limitado.
Hoy recuperé esos distintos tipos de ruinas, y sé que con eso el alma me está diciendo que ‘yo soy esas ruinas’. Mi contemplación casi erótica de las ruinas es una contemplación narcisista. Y si bien tiene su precio, esa autocontemplación es placentera aunque la visión sea triste. Me miro en el espejo y veo a alguien que no me gusta del todo, pero es alguien en quien puedo confiar. Lo mismo sucede con estas contemplaciones interiores: no importa si percibo un retrato feo, mientras sea auténtico.
Claro que no sé hasta dónde mi alma es mía; más bien yo pertecezco al alma y esta alma no está, como señala más de un filósofo, necesariamente dentro de mí. Es simplemente algo que no conozco; el ‘yo’ no es otra cosa que una parte modificada, en función de cierta conciencia práctica, de un vasto mar que me trasciende y sin duda no me pertenece; un espécimen surgido, o emergente, de un vasto mar de ácidos nucleicos. Pero qué hay detrás, cuál es el impulso que se expresa mediante el ácido. Ese deseo, esa curiosidad, esa voracidad subyacente en las partículas materiales.
No tengo, en verdad ya no tengo, curiosidad por conocer respuestas; hoy me basta con las preguntas —o ni siquiera necesito las preguntas. El discurso hoy ha tomado esta forma justamente por mis carencias, porque he vislumbrado durante unos instantes esos fragmentos de memoria, memoria del alma, y me he recordado por unos instantes, y el resto de mi vida, fuera de esos instantes, se vuelve, por el contraste, todavía más insustancial. "


Mario Levrero

sábado, 12 de noviembre de 2011

Alba de mi silencio







En ti me he silenciado...
El corazón del mundo
está en tus ojos, que se vuelan
mirándome.

No quiero levantarme de tu frente fecunda
en donde acuesto el sueño de seguirme en tu alma.

Casi me siento niña de amor que llega hasta los pájaros.
Me voy muriendo en mis años de angustia
para quedar en ti
como corola recién en brote al sol...

No hay una sola brisa que no sepa mi sombra
ni camino que no alargue mi canción hasta el cielo.

¡Canción silenciada de plenitud!
En ti me he silenciado...

La hora más sencilla para amarte es ésta
en que voy por la vida dolida del alba.




Julia de Burgos


viernes, 11 de noviembre de 2011

Ese beso





La besarás.

Y el beso que le des será por el que medirás todos los demás besos de tu vida.


Scott Hicks, "Corazones en Atlántida"


La infancia y el cielo






La rayuela se juega con una piedrecita que hay que empujar con la punta del zapato.

Ingredientes: una acera, una piedrecita, un zapato y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores.

En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrecita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo.

Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas (rayuela caracol, rayuela rectangular, rayuela de fantasía, poco usada) y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrecita hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo, lo malo es que justamente a esa altura, cuando casi nadie ha aprendido a remontar la piedrecita hasta el Cielo, se acaba de golpe la infancia y se cae en las novelas, en la angustia al divino cohete, en la especulación de otro Cielo al que también hay que aprender a llegar.

Y porque se ha salido de la infancia se olvida que para llegar al Cielo se necesitan, como ingredientes, una piedrecita y la punta de un zapato.


Julio Cortázar. "Fragmento de Rayuela"


jueves, 10 de noviembre de 2011

Dícese...





Recuerdo cuando me compraron mi primer diccionario, ese que era pequeñito, con las páginas como láminas de cebolla que se doblaba fácilmente al meterlo en esa maleta que heredaba una y otra vez de mis hermanos.
Recuerdo recortar una libreta que te pedían los profesores para convertirlo en un diccionario casero, donde apuntabas esas palabras mas entrevesadas y buscabas su significado con buena letra.
Dícese...
Pues es verdad que empiezas en enriquecer tu propio "baúl de semas", aunque de pequeña pocas veces utilizas esos vocablos raros que te hacían buscar, primero porque no encontrabas un contexto preciso y segundo porque no te atrevías por meter la pata o por salirte tú misma del círculo donde quizás tu prestigio no se acotaba a una palabra fuera de órbita.
Los años, como las palabras, van cambiando en tu baúl, poco a poco vas escuchando aquello que tenías guardado en ese cuaderno de la A a la Z, y entonces te vas atreviendo a soltarlas en algún párrafo, incluso vas aprendiendo cuándo, cómo y dónde.
Igual ocurre cuando empiezas a devorar libros, siempre me ha gustado tener un folio doblado apuntando cada palabra que desconocía. Muchas veces antes de acudir a un diccionario, he preferido preguntar, sin miedo desde entonces a que me dijeran, ¿de verdad no sabes que significas?, pues realmente no...quizás dentro del contexto se supone, pero existen tantas ambigüedades en nuestro idioma que tienes que afinar para no meter la pata luego.
Y cuando llegas a una madurez léxica y lingüística(al menos se supone)...eres capaz de analizar hasta los significados.



Con mucha pluma puedes conseguir que una palabra sueñe, ame, sienta, llore...dentro de un texto que no sale de ningún libro, ni de una maleta, ni de una enciclopedia, sino que sale de ese baúl que abriste de niña para de vez en cuando sacar esas letras que quieren volar contigo y plasmar algo que durante toda tu vida no dejaste salir.




sábado, 5 de noviembre de 2011

Edad prohibida








Quisiera ser estrella para verte...
y quisiera ser bosque y ocultarte.
Ser nube del valle y abrazarte....
y quisiera ser viento y sorprenderte.

Quisiera ser el mar .Adormecerte
y al ritmo de mis ondas acunarte...
y ser alto sueño y ensoñarte
y ser llama de amor para quererte.

Quisiera ser la brisa que respiras ...
quisiera ser la fuente donde bebes.
Quisiera ser el río en que te miras...
quisiera ser el aire en que te mueves.
Y yo quisiera ser , cuando suspiras ,
el pensamiento , amor , en que me lleves.


Torcuato Luca de Tena


jueves, 3 de noviembre de 2011

Desnuda







Amo tu desnudez
porque desnuda me bebes con los poros,
como hace el agua cuando entre sus paredes me sumerjo.

Tu desnudez derriba con su calor los límites,
me abre todas las puertas para que te adivine,
me toma de la mano como un niño perdido
que en ti dejara quietas su edad y sus preguntas.

Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo
pasa a ser mi universo, el credo que me nutre;
la aromática lámpara que alzo estando ciego
cuando junto a las sombras los deseos me ladran.

Cuando te me desnudas con los ojos cerrados
cabes en una copa vecina de mi lengua,
cabes entre mis manos como el pan necesario,
cabes bajo mi cuerpo más cabal que su sombra.

El día en que te mueras te enterraré desnuda
para que limpio sea tu reparto en la tierra,
para poder besarte la piel en los caminos,
trenzarte en cada río los cabellos dispersos.

El día en que te mueras te enterraré desnuda,
como cuando naciste de nuevo entre mis piernas.






Roque Dalton




miércoles, 2 de noviembre de 2011

Ama al cisne salvaje








" Ama tus ojos que pueden ver
tu mente que puede oír
la música, el trueno de las alas,
ama al cisne salvaje. "



Robinson Jeffers



Acariciando el cielo...





"Subir al cielo", "acariciar el cielo" y otras frases hechas son las que utilizamos para expresar un bienestar emocional, pasional, psicológico, erótico, etc.

Se puede tocar el cielo, puedes ir a un lago, una fuente, un estanque...y acercarte a la superficie del agua donde el cielo se refleja constantemente. Con mucha cautela y sencillez, puedes pasar tus dedos en la epidermis de ese espejo, entonces cierras los ojos y...sientes algo mágico en tu interior, hueles las nubes, sientes el viento, y el cuadro que se forma entre tus iris y los párpados se vuelve de un azul maravilloso.
Es entonces cuando ocurre algo sensacional, se para el tiempo, y todo se congela a tu alrededor, tu mente ha emprendido un vuelo que buscabas hace tiempo, planea sobre ese instante que te dio la vida, vuelve a tu corazón cuando late al son de otra persona y busca ese terciopelo azul que tanto te gusta.




Cuando toco el cielo, entre mis párpados vuelvo a ti, en mi espejo se reflejan tus manos y esas caricias que me elevan suavemente.


Cuando acaricio el cielo, vuelvo a ti donde quiera que estés para dejarte los trozos de nubes que recojo al paso.


Cuando subo al cielo, siento que estoy entre tus brazos.




Cierro los ojos y mi cielo eres tú...


¿Es buen momento?