" El sexo dota al individuo de un instinto mudo y poderoso que arrastra su cuerpo y su alma constantemente hacia otro; por él, una de las dedicaciones más preciadas de la vida es elegir un compañero y seguirlo; y el sexo une la posesión con el placer más intenso, la rivalidad con la rabia más feroz y la soledad con una eterna melancolía. ¿Qué más podría precisarse para infundir en el mundo el sentido y la belleza más profundos?. "
"No permitas que nadie diga que eres incapaz de hacer algo, ni si quiera yo. Si tienes un sueño, debes conservarlo. Si quieres algo, sal a buscarlo, y punto. ¿Sabes?, la gente que no logra conseguir sus sueños suele decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos"
" Es la tarea del poeta ser más, no menos, que un hombre. Un poeta: alguien que nunca se siente satisfecho diciendo una cosa a la vez. Un poeta debe ser un buen reportero, pero también bastante más que eso. El ojo, desde luego, no es suficiente. Pero el ojo exterior sirve al interior, he ahí la cuestión. Las cosas que más nos afectan no admiten escribirse en prosa. En prosa, se tiende a eludir la responsabilidad interior. La poesía es el descubrimiento de la leyenda de la propia juventud. La base de la poesía es la sensación: muchos poetas niegan hoy la sensación, o algunos directamente no tienen sensación alguna: culto de lo tórpido. Cuentan incidentalmente las ideas en un poema. Haz que el lenguaje dé saltos verdaderamente temerarios.
" La vallisneria es una hierba bastante insignificante que no tiene nada de la gracia extraña del nenúfar o de ciertas cabelleras submarinas. Pero se diría que la naturaleza se ha complacido en poner en ella una hermosa idea. Toda la existencia de la pequeña planta transcurre en el fondo del agua, en una especie de semisueño, hasta la hora nupcial en que aspira a una vida nueva. Entonces la flor hembra desarrolla lentamente la larga espiral de su pedúnculo, sube, emerge, domina y se abre en la superficie del estanque. De un tronco vecino, las flores masculinas que la vislumbran a través del agua iluminada por el sol se elevan a su vez, llenas de esperanza, hacia la que se balancea, las espera y las llama en un mundo mágico. Pero a medio camino se sienten bruscamente retenidas: su tallo, manantial de vida, es demasiado corto; no alcanzarán jamás la mansión de luz, la única en que puede realizarse la unión de los estambres y del pistilo. ¿Hay en la naturaleza una inadvertencia o prueba más cruel? ¡Imaginaos el drama de ese deseo, lo inaccesible que se toca, la fatalidad transparente, lo imposible sin obstáculo visible!. "
" En los momentos de ansiedad, no tratéis de razonar, pues vuestro razonamiento se volverá contra vosotros mismos; es mejor que intentéis hacer esas elevaciones y flexiones de brazos que se enseñan ahora en todas las escuelas; el resultado os asombrará. Así, el profesor de filosofía os envía al de gimnasia. "
Guarda una gran historia de amor en la distancia, en el tiempo, en el silencio, en el corazón. Nos muestra de una forma maravillosa la vida de una geisha, aunque sutilmente lo que se puede mostrar, lo que se puede ver, porque siempre andamos con las políticas y las censuras a nivel mundial.
Me siento tan identificada con esta historia...y pienso que si muchas mujeres la vieran desde el mismo punto de vista estarían conmigo. Evidentemente en la actualidad la mujer, (se intenta y sólo se intenta que sea un personaje más que comparta la realidad del día a día), forma parte de un conjunto donde trabaja, decide, vota, dirige, "piensa" y es autóctona en muchas facetas. Mas sigue siendo la geisha eterna que hace mil maravillas para cuidar al hombre, supongo que será naturaleza, será el discurso social que desde pequeña está en su mente, ya sea por su familia, ya sea por la sociedad.
Cuantas veces la mujer prepara con estilo, con nerviosismo, con delicadeza, con ilusión una cita con el hombre amado...cuántas cosas pasan por su mente para estar, vamos a poner la comparación de la geisha que supongo que es lo máximo, impecable, perfecta, lúcida y maravillosa, para ser una venus para su amor, aparecer como un sueño e incitar a ese hombre a que la mime, la desee, la conquiste, la ame...
¿Dónde está el corazón ahí? ¿Puede ser una geisha una mujer feliz si no tiene un corazón que pueda traslucir? ¿Puede ser una mujer feliz cuando pretende deslumbrar a su hombre y ni siquiera le dan oportunidad?
El corazón de una mujer ha estado a lo largo de la historia muy castigado, vetado, anulado, deprimido...muchas veces, precisamente por eso de ser una geisha en cubierto, por tener en ese corazón la función de saber cuidar a un hombre, de saber conquistarlo con polvos y trapos relucientes. El corazón de una mujer vale mucho más que eso, vale mucho más que unos labios pintados de rojo y una tez divina y alba, vale más que unas caderas contoneantes, y unos tacones que dan vértigo, vale más que unas buenas tetas bien puestas y un escote de ensueño.
Sólo hay que mirarle los ojos, ahí puedes encontrar esa belleza, ese corazón que se transluce, esa alegría o tristeza, ese amor o esa desesperanza. Mira sus manos, ahí está la intención, el cuidado, la paz, de nuevo el amor y el deseo. Mira su pelo, ¿brilla? lo dejo ahí. Mira la posición de sus pies...tenemos mucho que aprender de la mujer, y sobre todo cuando está enamorada, porque son muchas las heridas con las que ya nace, con las que ya lucha cuando es adolescente, y más una mujer que está convencida de que nadie es mejor que nadie, y que sin duda entre el hombre y la mujer existen muchas diferencias, entre ellas quiero resaltar las prioridades que existen en sus vidas.
Hoy en día, la mujer defiende esos derechos como puede, pero no tiene muy claro eso de los deberes innatos por ser eso mismo, mujer, y vive en una lucha constante o se suma a esa geisha innata que a lo largo de la historia ha sido y sigue siendo.
A veces me siento una geisha y aunque sea contradictorio, me siento feliz con ello, cuidar y hacer feliz al hombre que amo es maravilloso, pero pasa que mi corazón también esta ahí y el rimel rompe ese compuesto tan bonito que tenía en mi faz. Me quité ese kimono, las peinetas, el rojo de mis labios, el blanco de mi piel, el suave olor a azahar y me puse un pijama viejo...