miércoles, 16 de mayo de 2012

Pequeño fado







Sucedió que en mi frío,
arribaste a mi puerta;
y en mi corazón de estío,
encontraste el calor.

Te dejé en mi costado,
de mujer a tu vera;
y mientras la noche afuera,
disfrazaba el temor.

"Que sencillo es quererte"
me decías bajito;
y tu boca me buscaba,
escondites bajo el sol.

Y quisiste quedarte,
y quemarte en mi hoguera;
me desesperó la espera, amor,
y se hizo hielo la pasión.


Dime si aún me recuerdas,
en tus naufragios,
de sangre y sal.
Dime si no te muerde la soledad.

Sucedió que una noche,
de alacranes y estrellas;
me regalaste tu huella,
y con ella el adiós.

Me dejaste palabras,
risas, versos y heridas;
y ese sabor en mi vida,
que es el sabor del dolor.

Y en mis brazos de hoguera,
declinaron tus ojos;
y tu sombra y mi sombra, amor,
se adentraron en el mar.

Y tu sombra y mi sombra, amor;
y tu sombra y mi sombra,
se perdieron en el mar.



El mar, el mar y tú, plural espejo







" El mar, el mar y tú, plural espejo, 
el mar de torso perezoso y lento 
nadando por el mar, del mar sediento: 
el mar que muere y nace en un reflejo. 

El mar y tú, su mar, el mar espejo: 
roca que escala el mar con paso lento, 
pilar de sal que abate el mar sediento, 
sed y vaivén y apenas un reflejo. 

De la suma de instantes en que creces, 
del círculo de imágenes del año, 
retengo un mes de espumas y de peces, 

y bajo cielos líquidos de estaño 
tu cuerpo que en la luz abre bahías 
al oscuro oleaje de los días. "



Octavio Paz



El milagro de la atención







" Las vidas de la mayoría de las personas son pobres y vacías. Aunque puedan poseer muchísimo conocimiento, sus vidas son míseras, contradictorias, infelices, faltas de integridad. Todo eso es la pobreza, y esas personas desperdician sus vidas tratando de hacerse interiormente ricas, cultivando varias clases de virtudes y todo el resto de ese absurdo desatino. No es que no sea necesaria, pero la virtud es orden, y usted solo podrá comprender el orden cuando haya investigado el desorden dentro de sí mismo. Llevamos vidas desordenadas; ese es un hecho. El desorden es la contradicción, la confusión, los diversos deseos agresivos, el decir una cosa y hacer otra, el tener ideales, y la división entre los ideales y uno mismo. Todo eso es desorden, y cuando se da cuenta de él y le presta toda su atención, de esta surge el orden, el cual es virtud, algo vivo, no algo fabricado, practicado y afeado. "



Krishnamurti

Sí, por detrás de las gentes








Te busco.
No en tu nombre, si lo dicen,
no en tu imagen, si la pintan.
Detrás, detrás, más allá.

Por detrás de ti te busco.
No en tu espejo, no en tu letra,
ni en tu alma.
Detrás, más allá.

También detrás, más atrás 
de mí te busco. No eres
lo que yo siento de ti.
No eres
lo que me está palpitando
con sangre mía en las venas,
sin ser yo. 
Detrás, más allá te busco.

Por encontrarte, dejar
de vivir en ti, en mí,
y en los otros.
Vivir ya detrás de todo,
al otro lado de todo
-por encontrarte-
como si fuese morir.



Pedro Salinas



martes, 15 de mayo de 2012

"Amor por tango".-India Martínez y Sinlache



Al lado del camino






" El estilo impresionista puede así calificarse de pseudobjetivo. El narrador calla para dejar hablar a los personajes. Éstos, a su vez, enmudecen bajo el yugo de sus emociones o lo oneroso de la resignación ante la vida. El mensaje ha de leerse entre líneas. Su intensidad está más en lo que se dice que en lo que se calla. Pero si el silencio de los personajes es así de lo elocuente, no lo es menos el del narrador aparentemente ausente, pues es precisamente el énfasis que pone en marcar una distancia ante lo que los personajes expresan, lo que hace que desde lo recóndito su presencia envuelta todo el relato. No se contenta realmente con ser un espectador imparcial, evitando el sentimentalismo ingenuo que supondría hablar desde dentro del personaje, identificándose con su sentir. Va un paso más allá, marcando una distancia crítica frente a lo que éste dice y hace. "


Herman Bang


lunes, 14 de mayo de 2012

Itaca no existe








Tres vueltas de llave y un olor a silencio,
la luz súbitamente estrangulada en el lecho sin fondo
y la humedad de quince o más otoños
y esta locura
y esta oscura gangrena de embriagada penumbra,
tres o cuatro macetas con esquejes de olvido
o esa vela gastada en noche de tormenta.

Las puertas columpian el llanto de sus goznes.
Hace ya tiempo que no hay golondrinas al borde del tejado.

Asciendo lentamente
aquella escalera de los sueños freudianos,
subo a los altares mínimos
de mi propia insuficiencia.

¡Cuánto ayer empozado,
cuánta breve mortaja,
cuánto leve recuerdo!

Sobre la cal de esta pared escribo un verso:

He regresado y nada me esperaba.

Quizá se vuelve como a la patria o al padre
con un algo de herida
y esa ansiedad de no reconocerse en los viejos espejos.
Quizá se vuelve tarde,
se vuelve ya sin tiempo.
Desde el suelo
una muñeca muerta me contempla,
-una muñeca serenamente muerta-

Me alejo
con la desagradable sensación de haber profanado una tumba.




Amalia Iglesias.-De "Un lugar para el fuego" 1985


Cerré mi puerta al mundo





" Cerré mi puerta al mundo; 
se me perdió la carne por el sueño... 
Me quedé, interno, mágico, invisible, 
desnudo como un ciego. 

Lleno hasta el mismo borde de los ojos, 
me iluminé por dentro. 

Trémulo, transparente, 
me quedé sobre el viento, 
igual que un vaso limpio 
de agua pura, 
como un ángel de vidrio 
en un espejo. "



Emilio Prados

viernes, 11 de mayo de 2012

Ciudadanos de la noche






" Nunca he escuchado en la noche un clavicordio. La luna agita el agua, acaso altere las mareas que habitan la piel en fuga de los hombres, de ahí que escuchemos el desbordar del cuerpo en luna llena. Nunca he escuchado en la noche un clavicordio ni he visto cruzar barcos cargados con pacas de algodón, pero así se desliza la noche en el silencio. 

Los trenes tórridos me llevan por países de fiesta sonando canecas de metal que tocan los niños antillanos. Por los túneles de piedra que son corredores de la noche resuena la orquesta de los trenes. Nunca he escuchado en la noche un clavicordio y las gitanas han leído en los mapas de mis manos que nunca viajaré al país de los lotos. 

Lejos, algún brujo hace en marfil una mascarilla de la noche. 

La noche viaja hasta la blanca estación de los rocíos o pasa su tiempo colocando en los faroles una danza de sombras y membranas. ¡Qué más puedo decirles de la noche! Va de viaje con el viento decretando la abolición de las fronteras, hace un viaje desde Florida hasta el mar de Java, de los mares del sur a los umbrales de mi casa. 

Mientras un hombre pasa su lengua tras la estampilla engomada de una reina, la noche me trae cartas de azules lejanías. Algo de salitre y un pecho de caracol con memoria de mares. Algo de légamo y de brisas estivales. Un aire de retama y bellas furias secretas me trae la noche de sus viajes. 

Yo acepto el pasaporte del incierto, el papel que me hace ciudadano de la noche. La noche abre sus verjas plateadas y desliza bajo mi puerta sus volantes hojas de papiro, hojas que hablan de un tráfico de sueños, de un delta de invisibles Orinocos y locuaces loros venidos del Caribe. 

Yo oigo el conjuro de la noche en sus ranas y el tiempo se desliza como un Paraná de orillas distantes tocando flores anfibias, orquídeas que crecen en la caparazón de las tortugas. 

Algo de alquitrán. Algo de olor de mar entre ritos marineros. Algo venido del mar de los augures me trae la noche de sus viajes. La noche va tiznando en mi estancia el blanco aguamanil, la blanca leche dejada para el alba. Afuera, en la plaza amurallada, la mañana se pasea con ojos de lluvia en los cristales."




Juan Manuel Roca



jueves, 10 de mayo de 2012

El viaje al amor





"Los encuentros individuales, el paraje ideal del amor, eran y siguen siendo raros en los entornos urbanos de ahora mismo. La gente se busca, incluso desesperadamente, a través de Internet. Un físico amigo me explicaba que si arrojáramos al espacio una bola del tamaño de la Tierra, las posibilidades de que chocara con algo serían prácticamente nulas para la eternidad. La aparente densidad de las estrellas es un engaño. El espacio está vacío. Con ese ejemplo quería que me extrañara menos la soledad de la gente aquí abajo, su aislamiento e incomunicación lacerantes. La densidad demográfica, pues, también resulta un engaño. Entre las personas hay tanto vacío como en su interior, en donde la distancia entre un electrón y el núcleo de sus átomos es parecida, en términos proporcionales, a la que separa a la Tierra de la Luna. Fundamentalmente, sólo hay vacío. Y la especie sólo tiene un recurso en forma de emoción para salvarlo: el amor."




"El viaje al amor".-Eduardo Punset