sábado, 5 de mayo de 2012

Oigan






" Oigan: si encienden las estrellas

es porque alguien las necesita, verdad?,

es que alguien desea que estén,
es que alguien llama perlas a esas escupitinas.
Resollando tormentas de polvo
del mediodía penetra hasta Dios,
teme haber llegado tarde, llora.

Le besa la mano carniseca,
implora que pongan sin falta una estrella,
jura que no soportará este tormento inestelar,
y luego anda preocupado,
aunque aparenta calma.

Dice a alguien:
Ahora no estás mal, eh?
A que ya no tienes miedo?
Oigan si encienden las estrellas
es porque alguien las necesita, verdad?
Es indispensable que todas las noches sobre los tejados
arda aunque sea una sola estrella. "



Vladimir Mayakovsky 



Inmortalidad





" Cuando era pequeña el padre le enseñó a jugar al ajedrez. Le había llamado la atención un movimiento que recibe el nombre de enroque: el jugador cambia en una sola jugada la posición de dos figuras: pone la torre junto al rey y desplaza al rey hacia la esquina, al lado del sitio que ocupaba la torre. Aquel movimiento le había gustado: el enemigo concentra todo su esfuerzo en amenazar al rey y éste de pronto desaparece ante sus ojos; se va a vivir a otra parte. Soñaba toda su vida con ese movimiento y soñaba con él tanto más cuanto más cansada estaba. "



                                                                                        Inmortalidad.-Milan Kundera

Recorriéndote







Quiero morder tu carne,
salada y fuerte,
empezar por tus brazos hermosos
como ramas de ceibo,
seguir por ese pecho con el que sueñan mis sueños
ese pecho-cueva donde se esconde mi cabeza
hurgando la ternura,
ese pecho que suena a tambores y vida continuada.


Quedarme allí un rato largo
enredando mis manos
en ese bosquecito de arbustos que te crece
suave y negro bajo mi piel desnuda
seguir después hacia tu ombligo
hacia ese centro donde te empieza el cosquilleo,
irte besando, mordiendo,
hasta llegar allí
a ese lugarcito
-apretado y secreto-
que se alegra ante mi presencia
que se adelanta a recibirme
y viene a mí
en toda su dureza de macho enardecido.


Bajar luego a tus piernas
firmes como tus convicciones guerrilleras,
esas piernas donde tu estatura se asienta
con las que vienes a mí
con las que me sostienes,
las que enredas en la noche entre las mías
blandas y femeninas.


Besar tus pies, amor,
que tanto tienen aun que recorrer sin mí
y volver a escalarte
hasta apretar tu boca con la mía,
hasta llenarme toda de tu saliva y tu aliento
hasta que entres en mí
con la fuerza de la marea
y me invadas con tu ir y venir
de mar furioso
y quedemos los dos tendidos y sudados
en la arena de las sábanas.





Gioconda Belli

viernes, 4 de mayo de 2012

Respuesta






" Te hablo, oh antena temeraria, 

con la armonía de mi río profundo 
y de mi lago sin copia de palmeras. 

Quiero saber, hombre lejano que me llevaste 
por una ribera muy tuya para mí desconocida, 
si en un paso de insomnio 
tus pájaros briosos y relucientes 
picaron en las moras zumosas de mi soledad. 

Si me sentiste allí, 
en la espesura de tu bosque sumido, 
como hoja soterrada, 
como liana sin anillo, 
como brisa curiosa 
castigada en cárcel vaporosa y oscura. 

Si me aspiraste en el último humo de la tarde 
o si pasé despertándote por tu más raro amanecer. 

Dime si le nací a tu sentir en nube de promesa 
o en volcán impaciente y a punto, 
o sobre hierbas ya pardas. 

Dime si me tomaste como canción de sueño 
o como lengua de fuego en extravío dichoso, 
o si sólo amaste en mí una arena apagada. 

Quiero saber si tu pulso de fiebre 
imaginó el candente lejos de mi sangre 
o si fui la mancha casta de tu medianoche. 

No sé si me invitaste a ver dolores esforzados, 
a beber ráfagas de trastornados vientos, 
a vivir contigo una hora noble en que luce morir. 

¿Probaste mis panales sin destino? 
¿Entraste a mi huerto de manzanas incorpóreas? 
¿Quebraste la redoma de mi esencia desurcada? 
¿O se rompieron en mis muros 
tus suspiros magníficos? 

Di si pensabas que te dejaba cruzar mis abismos 
con embriaguez espoleante, 
derramando mi ungüento en tus raíces 
o que ordenaba sobre tu pecho 
que fueses mi inflexible guarda en la noche de ausencia, 
o que me hacía a un lado en el desfile de tus llamas. 

Di si me entregaste con delicia 
una dádiva única y tremenda 
y si de mí obtuviste una espiga vacía. 

Si en tu penumbra fui rosa somnolente 
o a tu luz ala austera y sacudida. 

Si mi voz, rama andante de mi vida, 
se te dio como ser, 
como suelto corazón cálido, 
como humana viajera 
que hoy regresa con sus pedazos de camino 
y puede darme tu valle y tus breñales. 

Me pediste mi distante secreto. 
Da el tuyo a mi curiosa lejanía. 

Quiero saber qué funda mi poema 
en tu mar, en tu playa, en tus jardines. "





Enriqueta Arvelo Larriva 

El recado





" Y dejo este lápiz, Martín, y dejo la hoja rayada y dejo que mis brazos cuelguen inútilmente a lo largo de mi cuerpo y te espero. Pienso que te hubiera querido abrazar. A veces quisiera ser más vieja porque la juventud lleva en sí, la imperiosa, la implacable necesidad de relacionarlo todo con el amor. Ladra un perro; ladra agresivamente. Creo que es hora de irme. Dentro de poco vendrá la vecina a prender la luz de tu casa; ella tiene llave y encenderá el foco de la recámara que da hacia afuera porque en esta colonia asaltan mucho, roban mucho. A los pobres les roban mucho; los pobres se roban entre sí... Sabes, desde mi infancia me he sentado así a esperar, siempre fui dócil, porque te esperaba. Sé que todas las mujeres aguardan. Aguardan la vida futura, todas esas imágenes forjadas en la soledad, todo ese bosque que camina hacia ellas; toda esa inmensa promesa que es el hombre; una granada que de pronto se abre y muestra sus granos rojos, lustrosos; una granada como una boca pulposa de mil gajos. Más tarde esas horas vividas en la imaginación, hechas horas reales, tendrán que cobrar peso y tamaño y crudeza. Todos estamos --oh mi amor-- tan llenos de retratos interiores, tan llenos de paisajes no vividos. "



Elena Poniatowska, México 1932



Pájaros perdidos




" Pájaros perdidos de verano vienen a mi ventana, cantan, 
y se van volando. 
Y hojas amarillas de otoño, que no saben cantar, 
aletean y caen en ella, en un suspiro. 


Vagabundillos del universo, tropel de seres pequeñitos, 

¡dejad la huella de vuestros pies en mis palabras! 



Para quien lo sabe amar, el mundo se quita su careta de 

infinito. Se hace tan pequeño como una canción, como un 
beso de lo eterno. 



Las lágrimas de la tierra le tienen siempre en flor 

su sonrisa. 



Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán 

ver las estrellas. 



-Mar, ¿qué estás hablando? 

Una pregunta eterna. 
-Tú, cielo, ¿qué respondes? 
El eterno silencio. 



¡Oye, corazón mío, los suspiros del mundo, que está 

queriendo amarte! 



El misterio de la vida es tan grande como la sombra en 

la noche. La ilusión de la sabiduría es como la niebla del 
amanecer. 


No te dejes tu amor sobre el precipicio. 


Me he sentado, esta mañana, en mi balcón, para ver el 

mundo. Y él, caminante, se detiene un punto, me saluda y 
se va. 



Menudos pensamientos míos, ¡con qué rumor de hojas 

suspiráis vuestra alegría en mi imaginación! 


Tú no ves lo que eres, sino su sombra. 


Si me está negado el amor, ¿por qué, entonces, amanece; 

¿por qué susurra el viento del sur entre las hojas recién nacidas? 
Si me está negado el amor, ¿por qué, entonces, 
la medianoche entristece con nostálgico silencio a las estrellas? "



Rabindranath Tagore

BSO "Intouchables" Ludovico Einaudi

Flotando en el viento








¿Cuántos caminos debe recorrer un hombre

Antes de que le llaméis hombre?

¿Cuántos mares debe surcar la blanca paloma
Antes de dormir sobre la arena?
¿Cuántas veces deben volar las balas de cañón
Antes de ser prohibidas para siempre?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
La respuesta está flotando en el viento.




¿Cuántas veces debe un hombre mirar hacia arriba

Para poder ver el cielo?
¿Cuántos oídos debe tener un hombre
Para poder oír a la gente llorar?
¿Cuántas muertes serán necesarias para que comprenda
Que ya ha habido demasiados muertos?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
La respuesta está flotando en el viento.




¿Cuántos años puede permanecer una montaña

Antes de ser arrastrada al mar?
¿Cuántos años pueden algunas personas vivir
Antes de conocer la libertad?
¿Cuántas veces puede un hombre volver la cabeza
fingiendo no ver nada?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
La respuesta está flotando en el viento.



Bob Dylan


Mendiga voz









Mendiga voz

Y aún me atrevo a amar
el sonido de la luz en una hora muerta,
el color del tiempo en un muro abandonado.

En mi mirada lo he perdido todo.
Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay.



                                                                             Alejandra Pizarnik 

miércoles, 2 de mayo de 2012

Te perdí...







No encontré ninguna imagen para este momento. Sólo sé que te perdí, no te encuentro...


Me quedo con tus baúles y no mis sueños, nuestros sueños...


... y la soledad.