miércoles, 13 de enero de 2010
"Lo que le falta al tiempo", Ángela Becerra

"Muchas veces te encuentras hechos
que nunca acabas de comprender...
No vale la pena torturarse, querida.
Estamos aprendiendo, siempre estamos aprendiendo;
incluso en el momento de nuestra muerte.
Ella es nuestra última lección: la magistral.
No tengas miedo de equivocarte mientras vivas.
Recuerda: estás viva y eso te da la opción de corregir.
Corregir es un regalo, ¿sabes?
Pocas personas son capaces de apreciar su valor"...
"Lo que le falta al tiempo", Ángela Becerra.
Fragmento de 'Lo que le falta al tiempo', de Ángela Becerra, en el programa Relatos entre Brumas, de la revista semanal Tinta Digital.
Silencio a silencio

En aquella farola me quedé llorando,
en mis silencios que no duermen,
en los suelos de mi melancolía,
en aquella farola,
despedí a mi sol que ya dormía.
Y cerré mis ojos un instante,
me llegó el calor de tu aúrea,
el sueño de tu mirada,
una fugaz visión de tus manos
que acariciaban mi cara.
Un bello ocaso desde la baranda,
el mar ardía en capas naranjas,
en pergaminos violetas,
en lisas caricias granas.
Quiso el sol unir en el horizonte,
el sema de tu silencio
y mi silencio...
que no duerme, sólo suspira
y vuelve al baúl de sus anhelos,
a morir entre recuerdos.
domingo, 10 de enero de 2010
Una lágrima en el corazón

Donde fueron las miradas
quemándome la piel,
donde fueron tantas ganas
de amarte cada vez
que sucedió
se fue el amor
sólo queda en el aire
un silencio tan frío y tan cruel
Hoy te siento tan lejana
como una nube gris
me pregunto si fue en vano
tenerte junto a mí
donde están las cartas y los besos
donde están las flores y los versos
donde se fueron los momentos
que no volveran.
Donde fueron las palabras
jurando locuras de amor
las promesas que me dabas
hincadas en una pasión
sólo quedan tantas noches blancas
sólo quedan huellas en el alma
sólo me queda
una lágrima en el corazón.
Donde fueron tus caricias
sembradas en cada rincón
la ilusión de ser tu vida
las noches de lluvia tú y yo
sólo quedan tantos sueños rotos
sólo queda este dolor tan hondo
sólo me queda
una lágrima en el corazón
Hoy descubro mis recuerdos
llenándose de ti
hoy te busco y sólo encuentro
que ya no estas aquí
donde están los besos
que me dabas
donde estan los sueños
que jurabas
deja el silencio
y ahora dime por fin la verdad
Donde fueron las palabras
jurando locuras de amor
las promesas que me dabas
hincadas en una pasión
sólo quedan tantas noches blancas
sólo quedan huellas en el alma
sólo me queda
una lágrima en el corazón
Donde fueron tus caricias
sembradas en cada rincón
la ilusión de ser tu vida
las noches de lluvia tú y yo
sólo quedan tantos sueños rotos
sólo queda este dolor tan hondo
sólo me queda
una lágrima en el corazón
Donde fueron tus caricias
sembradas en cada rincón
la ilusión de ser tu vida
las noches de lluvia tú y yo
sólo quedan tantos sueños rotos
sólo queda este dolor tan hondo
sólo me queda
una lágrima en el corazón
una lágrima...
Alejandro Fernández
viernes, 8 de enero de 2010
Mira por donde, F. Savater

Lo que verdaderamente me apasiona de la filosofía son las preguntas. Dentro de la pregunta misma incluyo también las respuestas ingeniosas, sean tajantes odubitativas. Las que mantienen abierta la pregunta y aun la ensanchan, no las que pretenden cerrarla. Por ejemplo, si a la cuestión «¿qué es la vida?» se me contesta: «nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar, que es el morir», me han respondido sin respuesta de clausura, me impulsan a seguir preguntándome de modo aún más rico. Y más enigmático, aunque menos obvio. Los ríos, el fluir, la muerte y el mar: no tengo solución al interrogante pero a partir de ahora lo plantearé de modo menos inocente. Es eso lo que espero del pensador, sea filósofo o poeta. Con la diferencia de que en el segundo acepto sin más lo fulgurante y en el primero agradezco la paciencia del desmenuzamiento, los peldaños del razonamiento que llevan unos a otros hasta algún descansillo en su ascenso (o su descenso) pero nunca al descanso. En cuanto queda establecido que «ya hemos llegado» acaba el filosofar y tropezamos con el sistema, es decir con el anquilosamiento doctoral del pensar libre. En el fondo de mi fondo no hay fondo: está el escepticismo. El escepticismo de fondo respecto al fondo. Cuentan que las últimas palabras del admirable Diderot fueron: «El escepticismo es el comienzo de la sabiduría». Para mí ha sido no tanto el comienzo sino el final de la «sabiduría», es decir las comillas irónicas que la enmarcan y por tanto vedan que tenga nunca precisamente final o descanso.
Ojalá que nunca lo requiera, ni lo admita, por cansados que estemos y por trascendentalmente halagador o cómodo que sea el supremo desenlace que se nos ofrece...
Mira por donde, Fernando Savater
El laberinto de la rosa, Titania Hardie
La luz de un sol equinoccial se filtró entre el espeso follaje y dio de lleno en los ojos a Lucy, haciéndole parpadear. Estaba sentada bajo una morera de impecable linaje en el Chelsea Physic Garden, contenta tan sólo por estar allí. El árbol tenía frutos cuyo penetrante aroma impregnaba el aire. Esa mañana se había sentido mejor y sus médicos habían accedido cautelosamente a que hiciera una «tranquila caminata» para ocupar parte del tiempo que a ella le parecía extrañamente en suspenso, con la condición de que hiciera también frecuentes descansos.
En realidad, había recorrido un trayecto bastante largo, pero no tenía intención de decirlo. Era muy bueno atravesar los límites de ese edificio donde los sentimientos y las emociones eran patrimonio común, y gozar de un rato de intimidad para estar a solas con sus pensamientos. Esas oportunidades eran una especie de milagro y tenía previsto aprovecharlas, estar fuera el máximo tiempo posible.
Esperaba pacientemente una compleja y peligrosa operación cardiaca, demasiado para detenerse a pensar en ella. Estaba lista para ser transferida a Harefield en cuanto hubiera el primer indicio de que era posible realizarla. La belleza de la estación la emocionó y ese día volvió a sentirse viva. Keats tenía razón: el otoño era la mejor estación del año inglés. La arrullaron las abejas, las cortadoras de césped y la voz de un niño procedente de algún lugar cercano, y en especial, la ausencia de los ruidos que produce el tráfico.
Esa brillante mañana de septiembre, arrobada y asombrosamente esperanzada, leía en un gastado volumen de poemas de John Donne:
Esa brillante mañana de septiembre, arrobada y asombrosamente esperanzada, leía en un gastado volumen de poemas de John Donne:
Mientras los hombres virtuosos mueren de forma apacible
Y susurran a sus almas; para partir luego
Mientras algún triste amigo dice
Que aún respira, y otros dicen que no:
Vamos a fundirnos, en silencio...
El laberinto de la rosa, Titania Hardie
Palabras para Julia
Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.
Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.
Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.
Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.
Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.
Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.
Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
Perdóname no sé decirte nada más
pero tú comprende que yo
aún estoy en el camino.
Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
José Agustín Goytisolo
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Poema de José Joaquín Goytisolo, música de Ennio Morricone (Los Intocables), extraído de Canal Comunidad, recitado por José Manuel Rodríguez.
lunes, 4 de enero de 2010
Avatar
"En Internet y otras tecnologías de comunicación modernas, se denomina avatar a una representación gráfica, generalmente humana, que se asocia a un usuario para su identificación. Los avatares pueden ser fotografías o dibujos artísticos, y algunas tecnologías permiten el uso de representaciones tridimensionales." Wikipedia
Este actual vocablo se me asemeja a las máscaras metafóricas que habitualmente usamos para comernos algunos días y otros embelesarnos. Cuántas veces nos hemos convertido en un avatar, una representación gráfica de nuestra persona, ¿cuántos avatares podemos tener?, cuántas dualidades, modelismo, brillos, colores...Me gusta cuando mi representación gráfica hacia los demás entiende los idiomas hablados u escritos, me gusta que de vez en cuando salga un brillo en mis ojos, o quizás una lágrima, me gusta sentir que la vida recorre, como la savia al árbol, mi sangre y me da la fortaleza para probar las sensaciones que me ofrece. Si pudiese elegir no sería un avatar destacado por la belleza, ni deslumbrante, pero si un avatar deseando amar.
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