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domingo, 1 de diciembre de 2013

Ilusiones








El espejo donde nos miramos cada mañana, puede darte una fiel imagen física de tu cara, y te miras y ves esas arrugas que no quieres, pero las tienes, ves el color de tu piel, que a veces pierde tonos, o la altura de tus párpados que pesan con frecuencia. Pero también ese cristal nos cuenta si te paras una breve historia de tu vida. Y te preguntas una mañana quién es esa que estás viendo, y según el brillo de tu mirada el espejo te responde. 

La vida es un espejo donde puedes reflejarte, y sabes quién eres o lo que estás haciendo según los momentos o cuando descansas tu cabeza en la almohada para volar por el día pasado  e intentar dar paso al sueño que llega. 

¿Quién eres tú? buena pregunta...puedes responderte a ti mismo, aunque nunca podrá ser una imagen pura de lo que en realidad eres, es tu propio concepto. Todos sabemos que somos una estrella de relaciones y conformamos un universo, por ello, ese espejo no sólo eres tú misma, sino que te vas viendo en esa niña que pasa a tu lado sonriendo, o en aquel señor que se sienta todos los días en el mismo sitio y te mira al pasar, o en las manos de tu madre cuando te asiente o te regaña. O en los ojos de alguien que te ama y hace que tu cuerpo sea el más maravilloso del mundo y tus besos se eclipsen en los otros labios que te desean. 

¿Dónde estás tú? una de geografía...puedes estar en realidad donde quiera tu mente. En un salón escribiendo, en una alcoba pintando, en la cama soñando, o mirándote al espejo y no verte porque estás volando donde en realidad quieres estar. 

¿Cómo estás tú? una de ánimos...puede parecer que estás tocando el barro, sin embargo en tu interior hay hadas tejiendo ilusiones. Mira en el espejo de tu alma. 

Muchas veces no encontramos las perspectivas que al final encuentren un equilibrio, puede ser porque queremos vivir los momentos intensamente sin perder la ocasión de tocar  una estrella cuando brilla y la tienes delante. 

Cuando no la tengo voy guardando mis ilusiones en un cajón y aunque rebosen, voy empujándolas con el pie, para que no se escapen. 

Ahora mi espejo me canta blues por las mañanas y las ilusiones andan rodeándome por donde voy.



miércoles, 20 de noviembre de 2013

Siempre, nunca, durante...es eterno





Siempre, nunca, durante, ahora, después, antes o para siempre, son adverbios de tiempo utilizados habitualmente en nuestra literatura, ya sea en prosa o en arte poética y, por supuesto, dan el tempo de lo contado en la historia en sí. 

En muchas ocasiones en los enamoramientos se escribe muchísimo, tanto antes (preludio, fantasía, ilusión), durante (pasión, , ilusión, fantasía, amor) y después (el amor, dolor, recuerdo, nostalgia, sensaciones, huecos, silencios, soledades, odios, rechazos...) . Pasa que a veces nos hacemos una madeja enmarañada con dichos tiempos y sus hilachas, y los textos o poesías nos quedan llenos de una algarabías de todas esas sensaciones antes mencionadas que ni el mayor experto en amor podría adivinar en qué fase de la historia podemos ubicarnos (todo ello si en realidad tiene sus fases). 

No sé si es mejor no analizar tanto nuestras emociones. No encasillarse en zapateros llenos de polvo y cuadrículas extinguidas. En esas reglas que nos contaron los mayores. En dejar que la ropa tendida llegue a oler mal y apurgarar nuestras ilusiones y fantasías. No sé si es mejor no dejarse llevar por la singularidad y atreverse a juzgar a los demás sin reparos. O no dejarse llevar por los duendes del diablo y utilizar su fuego en acciones o palabras...

Siento con todo lo anterior una metamorfosis de alguien que no conozco ni yo misma e imagino que todo quiere cambiar de rumbo sin previo aviso. 

Prefiero entonces pisar hojas secas en soledad. Sembrar magnolias para tomarlas en infusiones de silencio y calma. Abrigar la ausencia con una manta de recuerdos y mirar la luna como crece cada noche por mi ventana. Prefiero la brisa en el horizonte azul a las olas golpeando mis pies bajo la arena. Quiero una tierra mojada a un cielo sin estrellas. 

Aunque el amor mirado así, entretelas de distintos tiempos, en distintas emociones, contextos y espacios me parece maravilloso y a la vez una locura. 

Ya todo el que ha amado una vez sabe qué es pasar de primero a segundo ( como en el instituto.... y a veces con suspensos). 

Tengo una suerte extraordinaria de amar en la locura, sin tempos, puedo amarlo antes, después, durante, a su lado, en la distancia, en el silencio... incluso sin cruzar palabras. Porque el amor me eligió y porque lo elegí a él. Porque tengo la libertad de soñar a su lado y sentirlo en mi almohada como me mira cuando me llega el duermevela. Porque camino por cualquier sitio y lo veo sentado en una esquina leyendo su periódico y bailando con sutileza el café, siempre en taza, con sus piernas cruzadas y los cordones de los zapatos anudados al límite interior. Porque entro en las librerías que el frecuenta y paso las manos por las mismas pastas que él, huele a su perfume y pensamientos. Porque cuando llueve siempre tengo la misma postal que sentir, una noche besándonos casi en medio de la calle con un pañuelo que me regaló en la cabeza y acariciándome la cara mojada y el pelo que se escabullía buscando también sus caricias. Porque cuando alguien me nombra una ciudad de las muchas que hemos estado juntos me mariposean sus fotografías y mi mente empieza a viajar por esos lares donde hemos podido soñar despiertos. 

Todo esto y mucho más lo llevo como oro en paño en mi interior donde nadie, ni siquiera yo misma, puede dañar este tesoro que encontré un día en una mirada tras un cristal.

Hay por ahí un fragmento de algún libro que no recuerdo de Bucay que dice que "Hay que tener un amante" y define amante como "lo que nos apasiona", eso en lo que andas pensando que te ilusiona, que ocupa tu tiempo, lo que piensas antes de dormir. Tengo muchos amantes en mi vida entonces, me ilusiona la lectura, la música, la pintura, poesía, cine, teatro. ...pero lo que más me apasiona es este amor loco y eterno. 


No todo está fuera, sino donde tu quieras que esté, para seguir teniendo la sensación de vivir detrás del tul blanco. 


Con cabales o sin ellos....





viernes, 18 de octubre de 2013

El tiempo entre costuras






“Cada ola trajo consigo un recuerdo, una estampa del pasado: memorias de la joven que un día fui, de mis logros y temores, de los amigos que dejé atrás en algún lugar del tiempo; escenas de otras tierras, de otras voces. Y sobre todo, el mar me trajo aquella mañana sensaciones olvidadas entre los pliegues de la memoria: la caricia de una mano querida, la firmeza de un brazo amigo, la alegría de lo compartido y el anhelo de lo deseado.”



                                                                         El tiempo entre costuras.-María Dueñas



Hablar de esta novela de María Dueñas a estas alturas es llegar tarde, así que se me ocurre, si se me permite, tomar prestado el título para unos cuantas sensaciones que andan bailando entre mi mente y el tintero que ya envejece.

Cuando tenía unos diez años, mi madre me llevó a casa de una costurera y me dijo: aquí aprenderás a "cortar y coser", eso me sonó como que a un niño lo llevan a un campo de fútbol y le dicen: aquí se aprende a jugar a fútbol. Así era y así fue...aunque yo prefería estar en la calle jugando al balón, escondite, la lata, etc... Ahora no es que sea una diestra en costura, pero me ha servido más o menos para aclarar algunos esquemas de mi vida. 

Esta señora, no cortaba por patrones, utilizaba las medidas tradicionales: cintura, talle, largo falda, cadera, hueco de manga, sisa...y doblando la tela, unos trucos, una buena regla de madera, alfileres y un jaboncillo, componía en una mesa enorme una pieza que cortar. 

Claro tú novata decías: -¿pero de aquí sale una falda? y la pinza porque está aquí y no allí. 

Te hacía repetir, borrar, hasta estudiar esos truquillos para que aprendieras sí o sí. Cuando pasabas al hilvanado, no quiero ni contaros, los que entienden un poco de costura, es un pasado de hilo muy blando que se hace para señalar por donde coser después, una guía que no tenía que ser perfecta, pero en este caso sí lo era, hasta hilvanar tenía que ser con la misma puntada, en la misma postura con la prenda entre tus rodillas, para mí era un sacrificio y un desgaste intenso. Estuve como tres años entre costuras. Gracias a mi padre pasé de las telas a la máquina de escribir y eso me ilusionaba muchísimo más. 

Pues ahora cuando echas un ojo atrás y lees este libro me vienen olores del jaboncillo, de las bovinas de hilo, del aceite de la máquina de coser y hasta el de las pelusas que quedaban debajo cuando cambiabas esa aguja. 

Estoy diseñando una ropa de camilla con todas esas sensaciones de mis años pasados y los que han de venir. Desde que corté mi primera pieza he ido hilvanando, preparando  patrones sin saber lo que suponía era una vida, descosiendo prendas y prendas y volviéndolas a arreglar, cortando por allí, añadiendo por allá, tiñendo de colores las que se me quedaban mustias de tanto lavado, guardando las que no me quedaban bien ni aunque quisiera, siguiendo una moda actual, siempre con mi propio estilo y como todos tengo un taller lleno de perchas con prendas de todas esas clases. 

Y en ese vestidor ilusorio tengo un rincón que llamo de magia, ese donde andan los tules, los brillos, el terciopelo, el satén...esas prendas tan tan delicadas que necesitan una funda para conservarlas y que nada ni nadie las estropee, ni siquiera la persona que me ayudó a diseñar, cortar, coser y a lucirlas.  

Tengo un armario que abro diariamente donde guardo las prendas de algodón, no menos preciadas que las anteriores.

Al lado tengo uno donde ahora colecciono impermeables y paraguas, ya sabéis para la lluvia y las tormentas.

Tengo hasta un baúl de disfraces para los roles que una mujer tiene, y digo "tiene" porque eso viene desde que le nace el primer mechón de su cabello.

Me gusta ser mujer, me gusta mi taller de costura, me gusta esta novela de superación de una mujer que hace maravillas para resurgir del barro que muchas de nosotras conocemos y me maravilla como consigue María Dueñas con su máquina de escribir un "entre mar y tierra" con la Historia y un argumento tan cálido de amor, desamor, amistad, llantos y risas.



jueves, 11 de octubre de 2012

Contramarea








Hoy me trae este tema tan puntiagudo, "la razón", entre los humanos, evidentemente los únicos "animales" que la tienen. Según la wikipedia la define como:

"Es la capacidad de establecer o descartar nuevos conceptos concluyentes o conclusiones, en función de su coherencia con respecto de otros conceptos de partida o premisas."


Bajo mi punto de vista existe una laguna en esa definición, y parte de ¿cuál es el punto de partida o premisa?. Entiendo que por nuestro discurso social, debe ser el que haciendo la media aritmética sea el que más prevalece. Pero partiendo de lo anterior, si una persona es distinta, piensa de otra manera, o tiene su propia premisa sobre algunas situaciones específicas o generales (qué más da) es excluyente en nuestra sociedad, porque nunca llevará la razón según la mediana de racionamiento humano. 

En absoluto, me considero una mutación del género humano, soy una más dentro de esta algarabía de seres que intentamos convivir en este pequeño país, dentro de un planeta en la inmensidad de una galaxia, que según dicen es diminuta comparada con el universo. O sea, que me considero un diminuto ser dentro de la generalidad universal, más tengo la "capacidad" de poder pensar, poder reflexionar, sentir...racionalizar, que es el tema de hoy. 

La vida te va poniendo un poco de todo en tu camino: algunas flores, sensaciones, te va dando agua cuando tienes sed, pero a veces, también te  pone a prueba y empieza a dejarte vallas en la tierra que pisas, que tienes que saltar o si no tienes fuerzas te caes, y te vuelves a levantar una y otra vez, sales de esos obstáculos y ahora te encuentras charcos antiguos que pensabas que ya se secaron, pues nada recapacita, aliméntate de los discursos ajenos, nútrete de tus propia ideología y con toda esa mezcolanza unida a tu exterior (que tienes que estar cuidando siempre por lo visto) intenta no ahogarte en tus propias lágrimas. 

Por ahí dicen que lo más fácil es decir "lo siento", cuando hay partes que no enlazan en cuanto a la razón, y en ese "que si tú, que si yo". No es cuestión de orgullo, es cuestión de salvavidas de tu forma de ser y pensar, ya está bien de navegar amarrados a un barco donde el destino no es de tu agrado, ya está bien de caminar encadenada a unos valores y juegos que no son los tuyos, ya esta bien que además de vivir en una sociedad dirigida en la sombra, quieran encima oscurecer lo más atesorado en tu vida que es el alma. 

He decidido plantarme, no dar más explicaciones, y menos cuando no existe un mínimo de respeto a mi persona. Cuando alguien me invade, soy como una tortuga en un campo de minas, me recojo en soledad, y reflexiono como si fuera otra persona fuera de esa concha. ¿Saben? las tortugas se esconden en su coraza cuando la agreden, y me parece estupendo, porque hay veces que es mejor la oscuridad que mil luces atenuadas. 

Pues ahí ando, luchando, sería más fácil decir dos palabras, pero  hay veces que no caben, bajo mi personalidad, bajo mi pensamiento, bajo esta fuerza que aún me queda para decir, esta es mi razón, los demás también tendrán las suyas, y sus conflictos, reflexiones, perspectivas. Es más, cuando un charco ya es prehistórico, intento pasar rodeando las malezas, que ya ese camino lo recorrí con mucha dificultad y lo conozco con creces. Lo pasé con muchas heridas internas, con muchas lágrimas, para volver a "caer en la misma piedra", ¿véis? como siempre salen esas cosas de los dichos, los refranes...que no son más que "discursos sociales", que nos vamos archivando todos los días en nuestro pequeño cerebro. 

Evidentemente todos somos diferentes, también dicen por ahí eso de "dime con quien te juntas y te diré quién eres", no estoy nada de acuerdo, al menos en mi caso. He pedido mil veces perdón, he pedido la mano de alguien que me ayudara cientos de veces cuando lo he necesitado,y no me considero un cabello negro en esta melena blanca que brilla todos los días (al menos eso es lo que se pretende), mas soy una mujer que, sin duda, lucha por ser esa micromillonésina o más pequeña parte de este universo. Ya lo dijo Savater, en la diversidad del paisaje está la riqueza. 

¿Queremos ser ricos? Para eso tenemos que defender el grano que nos define como persona, y no siempre ir con la marea, a veces y es mucho más difícil, es necesario cambiar las velas y sujetar bien el timón, para que el agua no te anegue el barco cuando vas en contra. 

Ahora mismo ando descalza, ¿saben por qué?, porque no quiero ni que las suelas de mis zapatos impidan que pueda avanzar, con mi razón que es la mía, con mi corazón que es el motor de mi vida, y con mi cuerpo que me sirve de herramienta para seguir respirando cuando me queda poco aire en el alma. 






viernes, 5 de octubre de 2012

Poema para torpes







Regreso acercándome a tus lugares inciertos,
(o sea que intento entender tu postura),
postrando mi cabeza junto a tu percepción,
(o sea que me pongo en tu lugar),
aúno fuerzas para aislar desavenencias,
(o sea que no quiero discutir)
y vigilo los gestos que pudieran ofender.
(o sea que reprimo lo que te molesta).


No sé si quiero acompañar a tu silencio,
(o sea que me estoy cansando),
o vagar a solas aunque estés,
(o sea que me planteo dejarte),
quiero aprender de nuevo,
(o sea darme otra oportunidad),
expresarme sin miedos,
(o sea ser yo),
no mirar atrás.
( o sea que me voy).
Espero que esta vez me hayas entendido.
(O sea ¿tá´s enterao?)



Remedios Álvarez Díaz




P. D.-¿Cuántas veces nos sentimos las mujeres como "una muñeca de trapo con la que hacen lo que quieren". Vivimos aún en la cola del cometa de nuestra generación anterior donde el honor , el orgullo y la estirpe del hombre es lo que importa, ¿cómo dicen? algo así como: "es cosa de hombres...¡¡están tan equivocados¡¡ tanto...como perder esa muñeca con la que juega. 




Pasa que alguna vez a la mujer le da la luz, y dice ¡basta! 

Me uno a ese...

...se acabó.







sábado, 5 de mayo de 2012

La transformación.-Memorias de una geisha







 Esta película es una de mis favoritas... 

 Guarda una gran historia de amor en la distancia, en el tiempo, en el silencio, en el corazón. Nos muestra de una forma maravillosa la vida de una geisha, aunque sutilmente lo que se puede mostrar, lo que se puede ver, porque siempre andamos con las políticas y las censuras a nivel mundial. 

 Me siento tan identificada con esta historia...y pienso que si muchas mujeres la vieran desde el mismo punto de vista estarían conmigo. Evidentemente en la actualidad la mujer, (se intenta y sólo se intenta que sea un personaje más que comparta la realidad del día a día), forma parte de un conjunto donde trabaja, decide, vota, dirige, "piensa" y es autóctona en muchas facetas. Mas sigue siendo la geisha eterna que hace mil maravillas para cuidar al hombre, supongo que será naturaleza, será el discurso social que desde pequeña está en su mente, ya sea por su familia, ya sea por la sociedad. 

Cuantas veces la mujer prepara con estilo, con nerviosismo, con delicadeza, con ilusión una cita con el hombre amado...cuántas cosas pasan por su mente para estar, vamos a poner la comparación de la geisha que supongo que es lo máximo, impecable, perfecta, lúcida y maravillosa, para ser una venus para su amor, aparecer como un sueño e incitar a ese hombre a que la mime, la desee, la conquiste, la ame... 

 ¿Dónde está el corazón ahí? ¿Puede ser una geisha una mujer feliz si no tiene un corazón que pueda traslucir? ¿Puede ser una mujer feliz cuando pretende deslumbrar a su hombre y ni siquiera le dan oportunidad? 

 El corazón de una mujer ha estado a lo largo de la historia muy castigado, vetado, anulado, deprimido...muchas veces, precisamente por eso de ser una geisha en cubierto, por tener en ese corazón la función de saber cuidar a un hombre, de saber conquistarlo con polvos y trapos relucientes. El corazón de una mujer vale mucho más que eso, vale mucho más que unos labios pintados de rojo y una tez divina y alba, vale más que unas caderas contoneantes, y unos tacones que dan vértigo, vale más que unas buenas tetas bien puestas y un escote de ensueño. 

Sólo hay que mirarle los ojos, ahí puedes encontrar esa belleza, ese corazón que se transluce, esa alegría o tristeza, ese amor o esa desesperanza. Mira sus manos, ahí está la intención, el cuidado, la paz, de nuevo el amor y el deseo. Mira su pelo, ¿brilla? lo dejo ahí. Mira la posición de sus pies...tenemos mucho que aprender de la mujer, y sobre todo cuando está enamorada, porque son muchas las heridas con las que ya nace, con las que ya lucha cuando es adolescente, y más una mujer que está convencida de que nadie es mejor que nadie, y que sin duda entre el hombre y la mujer existen muchas diferencias, entre ellas quiero resaltar las prioridades que existen en sus vidas. 

 Hoy en día, la mujer defiende esos derechos como puede, pero no tiene muy claro eso de los deberes innatos por ser eso mismo, mujer, y vive en una lucha constante o se suma a esa geisha innata que a lo largo de la historia ha sido y sigue siendo. 

 A veces me siento una geisha y aunque sea contradictorio, me siento feliz con ello, cuidar y hacer feliz al hombre que amo es maravilloso, pero pasa que mi corazón también esta ahí y el rimel rompe ese compuesto tan bonito que tenía en mi faz. Me quité ese kimono, las peinetas, el rojo de mis labios, el blanco de mi piel, el suave olor a azahar y me puse un pijama viejo... 

 ...me quedo con mi alma de mujer.




jueves, 5 de abril de 2012

Sueños





Dicen que los sueños tienen nombre...

Hoy ví esta imagen divagando, y como muchas cosas que me pasan a lo largo del día, me vinieron a la mente tus manos, lo que te gustaría este rincón en nuestra casa. Hay ciertos momentos que son tan cálidos cuando los vives que te dejan una huella,  y no me refiero al corazón, sino en ti misma, un olor, un sabor, un color, un compuesto como el que ves, que sé que es tuyo, que pertenece a tu intimidad. No sé si serán las rosas, ese jarrón, el blanco, o todo lo que hace que cuando lo mire me permita soñar que estás ahí. 

¿Puede olerse una imagen?

Te huelo viendo ésta, 
te siento, 
te añoro y...
 te sueño.

Los sueños tienen nombre y éste tiene el tuyo. 


miércoles, 7 de marzo de 2012

Fragilidad





Fragilidad...

Saber, conocer, observar, analizar, cuidar, sentir, abrazar a un hombre.
A veces, estamos tan inmiscuidos en nosotros mismos que no nos damos cuenta del exterior, desde luego para saber, para percibir, para digerir lo externo es bueno tener un buen mimbre por tus venas y eso te da escuela para poder aprender día a día de qué estamos constituidos cada uno que lee ésto, cada persona que anda por ahí detrás nuestra o delante, ¿qué más da?.

Siempre he escuchado que un hombre debe ser fuerte, indestructible, amurallado, con su máscara de león bien puesta...y con el tiempo te das cuenta de que es una persona, que siente, que llora, ríe, sueña, teme, ama, canta, y no siempre gruñe como el rey de la selva. Mas no están preparados para ello, no saben quejarse, ni llorar, ni decir "me duele", no los han enseñado a caminar por el sendero de la fragilidad, y cuando ésto pasa, pasan desapercibidos. 

Aunque los tercios van cambiando, y la mujer vaya esparciendo sus posibilidades en todos los ámbitos, unos más y otros menos, anda mejor preparada en estos temas, y no quiere decir que uno sea más fuerte que otro, el grano negro surge del discurso social que nos invade aún todos los días, ese que sigue diciendo que los hombres son los fuertes y las mujeres son las "frágiles".
Y aparece esta palabra que titula esta reflexión, "fragilidad", que puede ser sinónimo a débil y quebradizo, sin embargo, todos podemos ser frágiles y fuertes a la vez, no quiero que me digan eres muy fuerte siempre, porque tengo una fracción rotatoria entre esa fortaleza y esa fragilidad. Y eso pasa con los hombres también, aunque su misión por lo visto en este mundo mascarado es ser inaccesible y ¿potente? ¿héroe? ¿espartano?.

Si intentamos ver a las "personas" de manera asexual, podremos ver maravillas y esa mano de fragilidad que todos tenemos, que todos necesitamos, que al hombre también es necesario exteriorizarlo y que no lo llamen "mariposa", con todos mis respetos, somos humanos, a ver si de una vez nos damos cuenta de que cada uno tiene unas cualidades que lo define, pero que no hay que demostrar que nadie es mejor que nadie, que todos sentimos y somos capaz de derramar lágrimas, ya sean de felicidad, ya sean de tristeza. 

Hombres y mujeres, distinto sexo, distinta educación, pero ¿distintos sentimientos? ¿distinto dolor?...

Volvamos a nuestros orígenes, y preguntémonos ¿quién es más fuerte un bebé masculino o femenino?. Si viajamos a la senectud,  ¿quién es más débil un anciano o una anciana?.  

¿Distinta fragilidad?

Reflexionemos

viernes, 2 de diciembre de 2011

Morir un tiempo









Quiero morir un tiempo...



Existen momentos en la vida en los que tu interior empieza a dar vueltas y vueltas en círculos sin salida, añadiendo también ese mundo exterior que te aborda constantemente, y parece que en esos momentos de laberintos internos es cuando más la vida te pasa factura.

Pasa que, cuando te llevas toda la vida cuidando a las personas a las que quieres, y te das cuenta de que a la que en realidad has dejado de cuidar es a ti misma, te entra una desilusión inmensa, un desasosiego...tristeza. Y como el refrán ese que cuenta que es el pez que se muerde la cola dando vueltas, así iba paseando por esto que llaman vida.

Siempre hay un detonante que hace que reflexiones, y lo he hecho muchísimas veces en este largo camino. Ahora mismo y muy preocupante han sido mis propias emociones, de tanto buscar una salida en esos laberintos, mis emociones han sufrido un shock, y están hibernando como mecanismo de defensa.

Resulta imposible parar el reloj, y aún menos decirle a la vida que quiero morir un tiempo, y el único escape es mi silencio unas veces y otras en forma de rebeldía, tararear mi canción favorita cuando algo me agrede.

Escuché hace poco tiempo a una persona conocida, una palabra que ahora mismo para mí es importante, "deconstrucción", no soy experta en el tema pero significa algo así como volver a vivir los momentos, en este caso en tu mente, y explicarte después del tiempo el por qué de los sucesos, ya sean positivos o negativos. Ese significado no es como derrumbar un edificio y volverlo a construir, es pasar por sus paredes y ver por donde cala el agua, para poder solucionar problemas, en mi caso conflictos internos.

Estoy fuera de mí para poder verme...


Para saber qué raíces están ocupando mi interior que no me dejan seguir adelante, es un proceso duro, lento y parece que cruel para los que me rodean.

¿No estoy?


No

Estoy pensando en mí, aunque así expresado de esta manera resulte un tanto egoísta, que no lo es en absoluto. He elegido mi tiempo y la forma en la que pueda ser yo misma, porque me he dado cuenta de que me he perdido en algún momento y tengo que encontrarme.

Así que aquí me tenéis cambiando de rumbo, de norte a sur, de este a oeste, arriba o abajo, con sol y con lluvia, con niebla o con nieve. Me he puesto un salvavidas, un buen abrigo, guantes y aunque sólo me queda un remo sigo navegando a la deriva, espero encontrar tierra pronto, espero cantar más canciones, y destruir cada tabique cerrado que habita en mí, para que esa tristeza que anega mi barca pueda salir y quede espacio para la felicidad que me abandonó.


El mar siempre es precioso.


jueves, 10 de noviembre de 2011

Dícese...





Recuerdo cuando me compraron mi primer diccionario, ese que era pequeñito, con las páginas como láminas de cebolla que se doblaba fácilmente al meterlo en esa maleta que heredaba una y otra vez de mis hermanos.
Recuerdo recortar una libreta que te pedían los profesores para convertirlo en un diccionario casero, donde apuntabas esas palabras mas entrevesadas y buscabas su significado con buena letra.
Dícese...
Pues es verdad que empiezas en enriquecer tu propio "baúl de semas", aunque de pequeña pocas veces utilizas esos vocablos raros que te hacían buscar, primero porque no encontrabas un contexto preciso y segundo porque no te atrevías por meter la pata o por salirte tú misma del círculo donde quizás tu prestigio no se acotaba a una palabra fuera de órbita.
Los años, como las palabras, van cambiando en tu baúl, poco a poco vas escuchando aquello que tenías guardado en ese cuaderno de la A a la Z, y entonces te vas atreviendo a soltarlas en algún párrafo, incluso vas aprendiendo cuándo, cómo y dónde.
Igual ocurre cuando empiezas a devorar libros, siempre me ha gustado tener un folio doblado apuntando cada palabra que desconocía. Muchas veces antes de acudir a un diccionario, he preferido preguntar, sin miedo desde entonces a que me dijeran, ¿de verdad no sabes que significas?, pues realmente no...quizás dentro del contexto se supone, pero existen tantas ambigüedades en nuestro idioma que tienes que afinar para no meter la pata luego.
Y cuando llegas a una madurez léxica y lingüística(al menos se supone)...eres capaz de analizar hasta los significados.



Con mucha pluma puedes conseguir que una palabra sueñe, ame, sienta, llore...dentro de un texto que no sale de ningún libro, ni de una maleta, ni de una enciclopedia, sino que sale de ese baúl que abriste de niña para de vez en cuando sacar esas letras que quieren volar contigo y plasmar algo que durante toda tu vida no dejaste salir.




miércoles, 2 de noviembre de 2011

Acariciando el cielo...





"Subir al cielo", "acariciar el cielo" y otras frases hechas son las que utilizamos para expresar un bienestar emocional, pasional, psicológico, erótico, etc.

Se puede tocar el cielo, puedes ir a un lago, una fuente, un estanque...y acercarte a la superficie del agua donde el cielo se refleja constantemente. Con mucha cautela y sencillez, puedes pasar tus dedos en la epidermis de ese espejo, entonces cierras los ojos y...sientes algo mágico en tu interior, hueles las nubes, sientes el viento, y el cuadro que se forma entre tus iris y los párpados se vuelve de un azul maravilloso.
Es entonces cuando ocurre algo sensacional, se para el tiempo, y todo se congela a tu alrededor, tu mente ha emprendido un vuelo que buscabas hace tiempo, planea sobre ese instante que te dio la vida, vuelve a tu corazón cuando late al son de otra persona y busca ese terciopelo azul que tanto te gusta.




Cuando toco el cielo, entre mis párpados vuelvo a ti, en mi espejo se reflejan tus manos y esas caricias que me elevan suavemente.


Cuando acaricio el cielo, vuelvo a ti donde quiera que estés para dejarte los trozos de nubes que recojo al paso.


Cuando subo al cielo, siento que estoy entre tus brazos.




Cierro los ojos y mi cielo eres tú...


¿Es buen momento?




lunes, 21 de marzo de 2011

SOBRAN PALABRAS

En un extremo del Cabo de Hornos hay un monumento al Albatros con un poema que dice así:

"Soy el albatros que te espera en el final del mundo; soy el alma olvidada de los marineros muertos que cruzaron el Cabo de Hornos desde todos los mares de la tierra; pero ellos no murieron en las furiosas olas, hoy vuelan en mis alas hacia la eternidad, en la última grieta de los vientos antárticos".

Sobran palabras...
Hoy lo leí en un magazine que encontré perdido en un rincón de una mesa y me encantó para empezar a dar cuerda al viento que guía mis sueños, mis pensamientos...

domingo, 17 de octubre de 2010

¿Cuándo?


Me pierdo del mundo buscando el recuerdo que me quiera dejar entre mis manos tus caricias, esas que se fugan en mi piel, esas que hacen que florezcan nubes blancas en las líneas de mis palmas.
Susurro al viento entre el murmullo de los pájaros, conjugando esas notas para que te lleguen cuando te encuentres mirando el mar al altardecer.
Salta mi mirada al vacío, buscando imágenes que entre el espacio y el tiempo toman vida y recorren mi mente intentando calmar la espera, intentando cubrir el silencio, intentando arropar ese amor que se me escapa volando hacia tus pensamientos.
Vida, ¿por qué?...
Sueños, ¿por qué?...
Tiempo, ¿por qué?...

¿Cuándo?

Siempre

jueves, 16 de septiembre de 2010

Frente a frente




Sigo aquí buscando un papel
donde arrugar mis palabras,
las que se siguen escapando
sin saber donde terminar.
Y tengo tinta,
tintero,
tengo ganas
y sueños,
ese suelo donde se pisa,
esa nube que te cala
en medio del albero.
Tengo recuerdos,
pausas y prisas,
el camino largo
y la vereda verde
que resurge cuando
duermo
y despierto.

A veces miro y me rechazo, otras acepto el son y otras quiero conocerme...
Ahora mismo me miro y le pregunto:

¿Me permites soñar unos momentos?


Qué simples son las cosas que hacen que la vida se frene y se transforme en un espejo frente a ti, pidiéndote que mires al frente, que cantes o que bailes, que llores o que rías, pero mirándote, sintiendo cada gesto que vive en ti, un espejo que te recorre cada una de las arterias y su latido, cuánto sientes, cuánto necesitas, cuánto das y cuánto te das cuenta de que realmente precisas mirarte todos los días para conocerte un poco más a ti mismo.

lunes, 22 de febrero de 2010

En la vereda del tiempo

Puedo no estar, perderme, hibernar, puedo sentir frío o calor, a veces puedo entrar en un catatonismo extremo sin saber la causa. Lo único que me viene a la mente es sentir la tristeza, pero ¿cuánta?, y ¿qué es tristeza para mí?, sería muy difícil soltar la vela de ese barco, que también navega casi siempre sin rumbo. Si busco el antónimo, la felicidad, en vez de velas se convierte en un precioso pegaso con alas en mi vida. Cuando la felicidad tatúa en mí su savia, voy notando como algo se revuelve dentro, como mis ojos van abriéndose un grado más en un ángulo preciso, como va cambiando el brillo de mi pelo.


En estos momentos estoy pensando en ti,

en esos momentos tan preciados
que hacen que esa magia me recorra
y consiga hasta que mi corazón hable,
cante, sueñe,
y vuelva la ilusión de querer verte,
sentir tus ojos sobre mi piel,
desear ese abrazo que se quedó
en la vereda del tiempo.

martes, 2 de febrero de 2010

Tiempo de seda

Pasar un día anodino también existe en mi vida, aunque sin darme cuenta siento que son muchos los que paso si no fuera porque escribo, leo, o reflexiono. Hoy no tocaba nada de eso, hoy fue un día insignificante que no hubiese querido probar. ¿Será mi estado de ánimo?, ¿serán tantos círculos que tengo abiertos sin poder cerrar?, ¿serán unas palabras leídas? O quizás será no querer navegar donde no quiero. Alguna vez me han recriminado mis silencios, puede ser que sea un mecanismo de defensa ante algo que me repele en ese momento, o también he reflexionado que puede ser para no gritar, para no tener ningún pataleo desorbitado, o un simple control de mi genio más salvaje y primitivo. Seguramente entre también en el juego mi sensibilidad, o una caída de ilusiones, falta de motivación, o un rechazo de mi cuore a sensaciones negativas, puede que el silencio vaya de la mano de la tristeza, aunque se pueda confundir con el ego.
Por eso que ya ha pasado este día, mejor ni calificarlo, me propongo a desliar con esfuerzo algunas palabras que se amontonan y que cubren mi ánimo de una manta negra. Cuando se hace un sobreesfuerzo por intentar estar en muchos lados a la vez, por cubrir necesidades, por multiplicarte en distintos sitios y de distinta manera, al final pagas esa factura, esa que suma todas las cosas que no has completado, esa sonrisa de menos que te faltaba en aquel instante, ese detalle que se te olvidó…y pierdes postura, empiezas a doblarte, a estirar de un lado a otro, como esa marioneta que no quiere bailar, aunque es tu deber, tu obligación, tienes que hacerlo, tienes que pensar esto, hacer lo otro, caminar de una manera, cantar de otra, tienes que llorar aquí, y sentir allí, tienes que callarte aunque no te guste y pasar para que todo esté en su sitio.
Y entonces, digo: Ahhhhhhhhhh¡¡¡¡¡ Ya¡¡¡¡, ¿puede pararse por un momento el mundo?, ¿puede dejar de sonar el reloj?, ¿quieren dejarme tranquila?, no me miren, no me hablen, no me llamen, que ya sonó mi alarma, ya mi corazón está bastante inflamado para golpearlo una vez más…que si no has hecho, que si no me has llamado, que si no me has mirado, que si ¿qué?. ¿Puede alguien pararse a pensar que yo no soy ni el viento, ni el mar, ni el sol, ni la luna?, que soy una mujer, sólo eso, al menos quisiera ser eso, una mujer que cuando puede ponerse de pie, puede pensar, hablar, cantar, bailar, sonreír, discrepar, dialogar, tolerar, escribir, incluso brillar.
Sinceramente, estoy agotada, estoy acotada a las reacciones del exterior, necesito una coraza aunque sea de seda para sanar un corazón triste.
No hay peor enfermedad que la tristeza, ni mejor cura que la felicidad. Por ello, quiero un sueño que me convierta en larva que me haga sentir esa paz que necesito...

miércoles, 27 de enero de 2010

Nido de globos

Confieso que nunca quise dejar de ser una niña asida a un montón de globos al aire, cada uno de ellos representando una ilusión, un sueño, una esperanza de vivir un viaje maravilloso a lo largo de mi vida. Sigo pensando en algunos momentos como aquella niña y no he dejado volar todos mis globos, porque son los que dan el color a mi sonrisa, los que empujan a mis pies para seguir pisando esta arena, porque cada uno de los que me quedan lo cuido para que nunca se me escapen. Tengo un globo azul que me recuerda la paz y el recuerdo de los momentos en los que se me escapaba una canción yendo al colegio y tambaleando mi maleta de un lado al otro, revoloteando mis libretas dentro de ella. Conservo el globo rojo brillante que me da la testarudez y el sentimiento de empuje, nunca podré olvidar como saltaba al elástico sin querer fallar o cuando brincaba con una buena noticia. Aún tiro de la cuerda y vuelve ese globo amarillo que me recuerda la inmensidad y el poder del sol, siempre de pequeña me decían que nunca mirara al sol de frente que podría dañar mis ojos, pero miraba aunque fueran los instantes precisos para después cegarme. Y así puedo seguir contando globos, pero no quisiera terminar sin pensar en esas cintas que los unen y que tiran y aflojan las fuerzas de mi alma.


viernes, 15 de enero de 2010

Mary Poppins



Una mezcolanza entre la realidad y la fantasía, fueron precoces en dicha fusión. Me quedo con la fantasía, con la ausencia de ridículo, con las sonrisas y las ilusiones, de alguna manera al final se vuelve a la realidad y eso es algo parecido al ruido de las teclas de una vieja máquina de escribir marcando el papel al mismo son y tono, como cuando entrabas en una oficina administrativa de una antigua empresa, que todos en su sitio y eso... a teclear, eso es la vida a veces, y por ello prefiero ser pingüino, no sé si hembra o macho, eso sería otro tema...

jueves, 14 de enero de 2010

El temblor del corazón



¿En alguna ocasión te ha temblado el corazón?

Pues te contaré, narraré, dibujaré e intentaré describir qué sensaciones te recorren por tu alma y por tu cuerpo cuando el corazón te tiembla.

Es como si como un malabarista el cuerpo te diera tres tirabuzones en el aire y cayeras como si nada hubiese pasado, pero...tu corazón salta dentro tuya sin poder pararlo.

Es como si un duende loco se introdujese por tu nariz y desde el pulmón izquierdo llamara a una puerta pidiendo auxilio.

Cuando el corazón te tiembla, está pidiéndote a gritos más espacio porque no puede latir en ese pequeño hueco que le dejas, ¿qué te crees que es tu corazón? ¿un infante al que le puedes regañar y castigar cada vez que quieras?, es un error porque se estremece, se mueve arbitrariamente, se encoge, ¡¡grita!!, y quiere salir. Y se defiende, se defiende clavándote una espina que duele al respirar, y además te hace chantaje, o me sueltas o te dolerá y no pararé hasta que tus lágrimas caigan, hasta verte laxa e inútil.

Así es el corazón cuando no está libre, cuando lo aprisionas, cuando crees que no siente, y sí ...sí que siente....además vuela como las mariposas y cuando notas su aleteo suave que te acaricia el alma como si te rozara una manta de terciopelo, es una sensación clara de que por una vez se habéis puesto de acuerdo.
Aquí me tienes dialogando con él, para llegar a un pacto, porque me tiene molida, pero es que no entiende mis razones, no comprende que...


lunes, 4 de enero de 2010

Avatar


"En Internet y otras tecnologías de comunicación modernas, se denomina avatar a una representación gráfica, generalmente humana, que se asocia a un usuario para su identificación. Los avatares pueden ser fotografías o dibujos artísticos, y algunas tecnologías permiten el uso de representaciones tridimensionales." Wikipedia
Este actual vocablo se me asemeja a las máscaras metafóricas que habitualmente usamos para comernos algunos días y otros embelesarnos. Cuántas veces nos hemos convertido en un avatar, una representación gráfica de nuestra persona, ¿cuántos avatares podemos tener?, cuántas dualidades, modelismo, brillos, colores...Me gusta cuando mi representación gráfica hacia los demás entiende los idiomas hablados u escritos, me gusta que de vez en cuando salga un brillo en mis ojos, o quizás una lágrima, me gusta sentir que la vida recorre, como la savia al árbol, mi sangre y me da la fortaleza para probar las sensaciones que me ofrece. Si pudiese elegir no sería un avatar destacado por la belleza, ni deslumbrante, pero si un avatar deseando amar.