martes, 12 de noviembre de 2013

Princesas del beso







Entrelazo mis dedos
acaricio con mi pulgar
la sombra de las venas
dibujo con el índice
las líneas de la vida
o de la muerte quizás. 

Miro mis manos
las abro una frente 
a la otra sin más
yema con yema
piel con piel
siento la sangre
de una caricia
que se fue.

Toco mis manos
y las recojo 
una dentro de otra;
caracoleándolas,
redondeándolas,
amasándolas
suavemente...

...Y puedo leer
las cartas al viento
...y puedo vivir
cuando fueron 
princesas del beso
...y puedo recordar
ese mismo momento
que bailaron un vals.



lunes, 11 de noviembre de 2013

Inevitable






Es inevitable 
que la luna salga
en la noche 
estrellada.
Que el sol duerma
en el horizonte 
con sus sábanas
coloreadas.

Es inevitable
el rumor de las olas
y esa brisa azul
que las entretiene
cuando se mecen
 en ese momento
que cae la tarde
serena. 

Un suspiro
en la soledad
no se puede evitar.
Ni el son 
de aquella melodía, 
de la avioneta y 
el pañuelo al aire.

El día enciende
ese cielo,
la noche lo apaga,
el corazón 
sólo entiende de
llama
y es inevitable.



Piezas de un sueño





Cuando un sueño se rompe
¿dónde va?
supongo que de alma en alma, 
en la madrugada
o en la sonrisa 
involuntaria
cuando regresan los recuerdos
en mi mente. 

Cuando un sueño se rompe
¿dónde duerme?
supongo que en silencio,
entre las sábanas
en la hora 
solitaria
que muere.

Cuando un sueño se rompe
sus piezas vuelan
vivas en el aire
y regresan a su arena.





martes, 5 de noviembre de 2013

Haiku







El viento de otoño 
mueve la persiana de bambú 
y mi corazón. 


Ransetsu

El momento








Para escribir todo lo que contengo en este momento
tendría que verter el desierto a través de un reloj de arena,
el mar a través de un reloj de agua,
grano a grano y gota a gota
de los mares y arenales sin huellas, inconmensurables, mudables.
Porque los días y las noches de la tierra están rompiendo sobre mí,
las mareas y arenas están corriendo a través de mí,
y sólo dos manos y un corazón tengo para sostener
el desierto y el mar.
De todo ello, ¿qué puedo contener? Se me escapa y elude,
las olas me arrojan a lo lejos,
el desierto se desliza bajo mis pies.






Kathleen Raine




lunes, 4 de noviembre de 2013

Cuando llegues a amar









Cuando llegues a amar, si no has amado,
Sabrás que en este mundo
Es el dolor más grande y más profundo
Ser a un tiempo feliz y desgraciado.


Corolario: el amor es un abismo
De luz y sombra, poesía y prosa,
Y en donde se hace la más cara cosa
Que es reír y llorar a un tiempo mismo.


Lo peor, lo más terrible,
Es que vivir sin él es imposible.





Rubén Darío





El temor de un hombre sabio







"Hay dos tipos de secretos. Hay secretos de la boca y secretos del corazón.
La mayoría de los secretos son secretos de la boca. Chismes compartidos y pequeños escándalos susurrados. Esos secretos ansían liberarse por el mundo. Un secreto de la boca es como una china metida en la bota. Al principio apenas la notas. Luego se vuelve molesta, y al final, insoportable. Los secretos de la boca crecen cuanto más los guardas, y se hinchan hasta presionar contra tus labios. Luchan para que los liberes.
Los secretos del corazón son diferentes. Son íntimos y dolorosos, y queremos, ante todo, escondérselos al mundo. No se hinchan ni presionan buscando una salida. Moran en el corazón, y cuanto más se los guarda, más pesados se vuelven.
Es mejor tener la boca llena de veneno que un secreto del corazón. Cualquier idiota sabe escupir el veneno, pero nosotros guardamos esos tesoros dolorosos."






El temor de un hombre sabio.- Patrick Rothfuss




El tiempo detenido




III

De pie ante la ventana, por si llegas,
cuando la tarde rompe y sangra un poco,
oigo un juego de voces interiores
que me arrastran a ti.

Te llevaste mi voz doblada en tus baúles,
mi alma remendada en trozos desiguales.
No quiero abrir los ojos y encontrar
mi mirada de trapo
y la urdimbre dispuesta para una nueva noche.

Cada otoño me trae su lluvia de tijeras;
sorprende mi desnudo junto al hogar del frío.
Cada gota que cae
va borrando los restos de nosotros,
y así, tan mansamente, me resume
de duda y musgo negro.

¿Qué playa te retiene?
¿Díme quién vela ahora tu dormir,
quién te despierta?
¿Quién recorre tu piel mientras me vuelvo oscura?
Si pudiera cerrar
mis oídos al paso de las gentes,
cambiar su predicción a los oráculos,
soportar sin fatiga el mástil de tu vela,
ser la sombra que vaga por tu estancia
para verte pasar delante de mis ojos
mientras yaces
al sesgo de las horas que me olvidan.

Si pudiera, tres veces te negaba,
pero sigo en silencio, devanando
nuestra inmortalidad noche tras noche.





De "El tiempo detenido".-Carmen Rubio López





Memorias de Idhún









- ¿Alguna vez has salido de noche a contemplar las estrellas para ver si veías alguna estrella fugaz? Pasas las horas mirando el cielo, observando las estrellas y todas te parecen igual de hermosas. Sin embargo, lo que estas esperando es una estrella especial, una estrella fugaz. Ese tipo de estrella que sabes que solo vas a ver tú, durante un instante, y solo porque estabas mirando. ¿Alguna vez has visto una estrella fugaz y le has pedido un deseo? Esa estrella fugaz es, en ese momento, tu estrella. Y depositas en ella tus sueños, tus ilusiones… y a lo mejor se cumplen; o tal vez la estrella no estuviese escuchando en ese momento. No importa; lo que cuenta es que levantas la cabeza hacia el cielo para ver las estrellas, para encontrar esa estrella fugaz con la que compartes tu corazón un breve instante… aunque luego el deseo que formulaste no llegue a cumplirse nunca.


- Dentro de ti hay mucho mas de lo que tú conoces...




Laura Gallego





domingo, 3 de noviembre de 2013

Poema de amor dirigido a nadie en particular






Déjame tocarte con mis palabras. 
Ya que mis manos yacen inertes 
como guantes vacíos. 
Deja que mis palabras golpeen tu pelo, 
se deslicen por tu espalda y cosquilleen tu vientre. 
Ya que mis manos, ligeras y libres como ladrillos, 
ignoran mis anhelos y rehúsan obstinadamente 
llevar a cabo mis deseos más silenciosos. 
Deja que mis palabras entren en tu mente 
llevando antorchas. 
Admítelas voluntariamente en tu ser. 
Para que ellas puedan acariciarte 
suavemente desde dentro. 



Mark O'Brien 




Las sesiones







Mark O'Brien (John Hawkes) es un poeta y periodista de 36 años de edad con un pulmón artificial, decide perder la virginidad. Con la ayuda de su terapeuta y la orientación de su padre, se pone en contacto con una profesional (Helen Hunt) que le llevará a un viaje hacia la edad adulta.