jueves, 5 de noviembre de 2009

Las drogas del amor


«El amor», afirma Grammer, «es una construcción cognitiva de lo que sentimos físicamente y de lo que sucede en nuestro cerebro. Y sucede que en nuestro cerebro existen una serie de neurotransmisores que comunican las células nerviosas entre sí y que entran en juego cuando encontramos a alguien que encaja en nuestro patrón y nos enamoramos. Entonces liberamos neurotransmisores que son como anfetaminas naturales, lo que nos hace sentirnos muy excitados, y el cuerpo tiene que calmar este efecto activando otro neurotransmisor. Por este motivo las personas atravesamos ciclos altos y bajos. Cuando se está enamorado se está eufórico y, al mismo tiempo, muy deprimido». Un cóctel de neurotransmisores explota en nuestro cerebro y en un principio nos produce gran excitación, la llamada euforia del enamoramiento, en la que experimentamos constante necesidad de estar en contacto físico con la persona amada. En ese momento el cerebro produce una hormona llamada oxitocina, conocida como la hormona del amor. Después, esta euforia inicial se va extinguiendo y cede el paso a una nueva etapa de lazos afectivos, de amor. «Entonces es cuando el cerebro produce las endorfinas, que son una especie de opio cerebral. Pero para producirlas se tiene que estar viendo a la persona amada, y si esa persona desaparece, el cerebro deja de producirlas. Por eso buscamos constantemente a esa persona, para verla todo el tiempo y poder obtener este opio del amor».
En esta especie de farmacología del amor que estamos enumerando, tenemos ya la oxitocina y las endorfinas. Pero después está la feniletilamina, curiosamente un compuesto orgánico que se encuentra en el chocolate (por eso se dice que la gente que tiene mal de amores necesita comer chocolate, una creencia que a juicio de los expertos tiene escasa base científica). En todo caso, durante el enamoramiento nuestro sistema nervioso libera también feniletilamina, una sustancia que sirve para cimentar los lazos afectivos. Ahora bien, parece que la libera únicamente durante tres años. Transcurrido ese tiempo, tenemos que enamorarnos de nuevo, ya sea de la misma persona o de otra distinta.

Por qué somos como somos, Eduardo Punset

El paciente inglés


"Amor mío te sigo esperando. Cuánto dura un día en la oscuridad...¿Una semana? El fuego se ha apagado y empiezo a sentir un frío espantoso. Debería arrastrarme al exterior pero entonces me abrasaría el sol. Temo malgastar la luz mirando las pinturas y escribiendo estas palabras. Morimos, morimos, morimos ricos en amantes y tribus y sabores que degustamos en cuerpos en que nos sumergimos como si nadáramos en un río. Miedos en los que nos escondimos como esta triste gruta. Quiero todas esas marcas en mi cuerpo. Nosotros somos los países auténticos, no las fronteras marcadas en los mapas con los nombres de hombres poderosos. Sé que vendrás y me llevarás al palacio de los vientos. Solo eso he deseado, recorrer un lugar como ese contigo. Con nuestros amigos, una tierra sin mapas. La lámpara se ha apagado y estoy escribiendo a oscuras".
El paciente inglés, Michael Ondaatje

Haiku

De no estar tú,
demasiado enorme
sería el bosque.
Issa

Por siempre


Si la esmeralda se opacara,
si el oro perdiera su color,
entonces, se acabaría
nuestro amor.

Si el sol no calentara,
si la luna no existiera,
entonces, no tendría
sentido vivir en esta tierra
como tampoco tendría
sentidovivir sin mi vida,
la mujer de mis sueños,
la que me da la alegría...

Si el mundo no girara
o el tiempo no existiese,
entonces, jamás moriría
Jamás morirías
tampoco nuestro amor...
pero el tiempo no es necesario
nuestro amor es eterno
no necesitamos del sol
de la luna o los astros
para seguir amándonos...

Si la vida fuera otra
y la muerte llegase
entonces, te amaría
hoy, mañana...
por siempre...
todavía.

Mario Benedetti




miércoles, 4 de noviembre de 2009

En el fuego y en la brisa


Sigo abriendo la caricia junto a tí,
mirándote, sabiéndote, adorándote,
sigo deseando vivir en ese tu halo
donde regresé cada noche que rompí.
Abriendo el alba con mi primer aliento,
sigo buscándote entre mis sábanas,
persiguiendo tus manos en mi cara,
despierto, suspiro y no te encuentro.
Subiendo entre las nubes tempranas,
voy percibiendo la lluvia de mis lágrimas,
cosiendo con tus hilos mis sueños,
camino cantando y bailando con mi alma.
Así voy entretejiendo mi cordura,
con mis sueños y el cristal que me apresó
a tí, a tú, a miyo, a mi gran amor
no puedo partir en dos mi, nuestra partitura.
Música que suena en el fuego y en la brisa,
tormentas, olas lentas llegan a la orilla,
mi espuma rompiendo en tí sin avaricia,
sigo abriendo eternamente mi caricia.

¿Cómo podría...?

¿Cómo haría yo para unir todos los colores y dártelos en un momento?. Cómo podría abrigarte cuando tuvieses un repelo o darte aliento cuando tu barbilla baje aunque fuera un sólo instante. Cómo podría envolver todos los besos que guardo cuando me inundan tus recuerdos, cuando te veo y no puedo dártelos, cuando en silencio me llegan tus pensamientos.
Cómo podría...
ver que estás en el mismo vagón y no poder sentarme a tu lado, y el tren sigue andando mirando al horizonte jugando con el tiempo que nos rodea y nos empuja dejando los momentos que le hemos robado.
Cómo podría...
vivir sin escuchar tus palabras, tus diálogos, tus susurros, sin poder leer tus párrafos, tus poemas, tus reflexiones.
Cómo podría...
dejar de sentirte, si con sólo el roce de tus manos mi piel alerta todo mi ente, y cuento hasta diez para volver a la realidad.
Podría decirte que te quiero sin más, si son tantas las sensaciones a tu lado que serían muy pobres esas dos palabras.
¿Cómo podría decirte cuánto te necesito?
Se me ocurren algunas respuestas, pero la más precisa, la más abierta, la más intensa...
...podría amarte
con cada color y unirlos, cada momento que estés o no, mirarte en ese vagón y escuchar tus palabras, leer tus poemas y sentirlos como cuando los escribes, acariciar tus manos y elevarme para susurrarte que eres la persona que coloreas mi vida y pintas mis sonrisas.
¿Te apetece un café?

Hoy


Aún me pierdo en mis recuerdos, pensando, sintiendo, soñando, aún me queda el último aliento de tu adiós. Aún tengo la imagen de tu cuerpo cruzando la calle con la única luz de una farola, y yo perdiéndome en la distancia. Pero mi vida, te siento en cada paso que doy, cuando peino mi pelo, cuando delante del espejo lavo mi cara y miro mis ojos, y me digo: esto es lo que ve cuando estamos cerca. Estas manos son las que siente cuando las tenemos unidas. Y esta soy yo...y tú, porque mi piel vive a tu lado respirando, como ermitaña de tu alma, asida a tus labios, a tus dientes, a tu boca, a tu cara. Hoy te tengo en mis flores, en el aroma de la hierbabuena que brota con enormes hojas en mi arriate, hoy te tengo en los cantos de estos pájaros que revolotean en mi jardín, y me traen tu recuerdo, la alegría de tus palabras, tu sonrisa. Hoy grito en mi silencio que te quiero, grito con todas mis fuerzas para que llegue a tu pensamiento. Dejé un beso abierto al viento, por si encontraba tu mejilla, o mejor llegara a tus manos y las hidratara del amor que me llena, de la luz que encendiste dentro de mí. Te amo mi vida, te echo de menos como las plantas echan de menos su agua cuando el sol las está hirviendo. Y es que eres mi sol y mi agua, el alimento de mi alma, la manta de mis lamentos.
Hoy te ví en mis flores, te sentí en mis manos, y en el espejo una mujer y su nostalgia esperándote. ¿Vendrás?

martes, 3 de noviembre de 2009

Tus manos



Existe una almohada llena de plumas,
en un lugar que habité en ti,
una suave alfombra de lienzo moreno,
un lago de aguas mansas,
algodones blancos cosechados,
libros abiertos,
líneas de felicidad,
surcos de tristeza,
historias de una vida llena,
relatos de albatros en la arena,
ese lugar cuando miro tus manos.

Pasión entre pieles adheridas,
iones alborotados,
química pura, mil cosquillas,
cuando amor…
tengo tus manos cerca.

Son instantes de éxtasis,
de mi corazón que palpita sin rienda,
de todo mi ser que vuela,
de mis ojos cuando miran,
tus manos y su belleza.

Describirlas ya no puedo,
el umbral de tus manos,
va por encima de estas letras,
y es por tantas razones,
que por ellas,
cambiaría esa estrella
que en el cielo me pertenezca.

A ti...


A ti…
que te sueño,
que en la sombría soledad
de mi alma,
derramas caricias de un polen
que viene emigrando desde las olas,
bailando un vals sin cisnes,
sin más espacio que un mar
lleno de sueños blancos,
convertido en espejo,
donde la luna deja sus besos.

A ti…
te cuento que es la luna,
la que sabe de mis lágrimas,
la que con sólo una mirada,
me roba los folios arrugados
del libro que va escribiendo
mi corazón,
y cuida de los bellos pergaminos
que guardo en mis suspiros.


A ti…
que desnudas mis palabras,
que la cubres con agua salada,
envolviéndolas en telas de organdil,
y así puedan respirar
entre sus transparentes mallas.


A ti…
se fuga mi aúrea,
abrigándose en la noche fría,
atravesando las nieblas espesas
de nuestra distancia.

A ti…
todo mi tiempo
es poco para amarte.


Coloreando palabras


Cuando mezclas los colores para pintar tienes la intención de un tono en tu mente para un cierto espacio, pero no siempre te sale la textura que querías, ni cuando se seca el resultado es el mismo que pensabas.
Me gustaría esta noche poder pintar cada palabra que reina por mi mente cuando te pienso, me gustaría componer un cuadro de ilusiones que unidas a las tuyas pudieran viajar juntas buscando un hueco donde unirse sólo en una.
Cuando busco un párrafo qué darte y que pinte una sonrisa en tu cara, voy robándole el rojo a esa amapola, una pizca de naranja al sol que baja, un lunar blanco a la luna, una suave caricia de una ola serena y un roce de mi piel para que sepas que es mío. Quiero buscar sensaciones nuevas para hacerte feliz, abandonar las utopías, abrir un nuevo diccionario donde puedas buscar en cada momento el significado de mis suspiros.
Busco en este cuaderno como dejarte las ganas que tengo de estar a tu lado, el deseo de mis manos por abrazar las tuyas, la sed de mis ojos por mirarte una vez más, la añoranza de tus besos porque los míos los voy dejando renglón a renglón por si encuentran su destino, por si te llegan, por si te gustan y llegan de vuelta brincando.
Adorándote cada minuto que no estás aquí, coloreando cada segundo que te pienso, amándote cada momento que vuelvo a ti.