«Ser capaz de prestarse atención a uno mismo es requisito previo para tener la capacidad de prestar atención a los demás; el sentirse a gusto con uno mismo es la condición necesaria para relacionarse con otros »
Situada a orillas del lago Hallstätter See, en Austria, se encuentra la localidad de Hallstatt, un encantador pueblo de unos 900 habitantes.
Me encantaría visitarla pero contigo, pasear juntos por esas calles llenas de flores, levantarnos por la mañana y ver como el sol deja sus primeros rayos sobre ese maravilloso lago. Dialogar contigo sobre todas las pequeñas cosas que me atraen de este pueblo.
Me gustan los días lluviosos, pero con flores a mi alrededor. Es verdad que no asimilo bien los cambios de temperaturas, menos tirando para abajo, se me irrita la piel, los pelos se me encrespan y me falta la luz.
No soporto ver las hojas caer, aunque se tiña el tiempo de esa nostalgia y los parajes se vistan de varios ocres y verdes, me falta la luz.
Sin embargo, me gusta en estos días coger un libro aunque esté lleno de polvo y releerlo, me gusta coger un par de folios y garabatear palabras, me encanta escuchar música de esa que escojo para estos días, pero me falta la luz.
Tengo que acostumbrarme a esa falta de luminosidad y no me es fácil, intento sustituirla por todas esas cosas que me gustan, para encender de alguna manera este alma que busca la luz constantemente.
Este es mi otoño, raro y extraño, es un paseo por el tiempo en búsqueda de claros y oscuros y abriendo lentamente mis sueños y deseos.
Mi otoño donde sigo paseando con tus recuerdos, añorándote en tus palabras, oliéndote en las flores de esa ventana, acariciándote en mis sueños, abrazando el pensamiento de volverte a ver...
Turandot, la Pura, será la esposa de aquel que, siendo de sangre real, resuelva los tres enigmas que ella le propondrá. Pero el que afronte la prueba y resulte vencido ofrecerá al hacha su cabeza soberbia.
Así reza el edicto impuesto por la bella pero fría y sanguinaria princesa Turandot y que ha llevado a la muerte a decenas de aspirantes subyugados por su inigualable belleza. El príncipe Calaf se ha sometido a la difícil prueba y ha logrado resolver los tres misteriosos enigmas de Turandot. ¿Cuáles son? la esperanza, la sangre y el último, el hielo que enciende tu llama: Turandot. Ahora le toca reclamar la mano de la fría princesa, quien ha quedado a merced del hasta entonces desconocido vencedor. Pero la derrotada princesa se rehúsa a cumplir con el juramento sagrado que la obliga a ser esposa del hombre que adivine sus enigmas, por lo que ruega a su padre, el emperador de China, que no la entregue al extranjero.
El desconocido príncipe, viendo temblar de miedo a la princesa por primera vez, le propone un enigma: "Mi nombre no sabes, dime mi nombre...dime mi nombre y al alba moriré".
Nessun dorma(Nadie duerma)
¡Nadie duerma! Los heraldos de la princesa Turandot esparcen el decreto por todo Pekín. Nadie dormirá esa noche hasta que se encuentre a alguien que conozca el nombre del extranjero.
Mientras Turandot y sus guardias recorren la ciudad atemorizando a la gente en su afán de descubrir el nombre de Calaf, éste, posado en una escalera, contempla las estrellas y, seguro de su victoria, espera con ansia la llegada de la mañana.
Los matices que adornan la personalidad de Calaf son varios y el intérprete, en algunos pasajes, sólo tiene unas líneas para transmitirlos al público. Su carácter es noble y posee gran valentía, inteligencia y también ardor, el cual emana cuando se dirige a Turandot a finales del segundo acto y en el dúo final del tercer acto.
CALAF
Nessun dorma! ¡Que nadie duerma!
Nessun dorma! ¡Que nadie duerma!
Tu pure, o ¡Tú también,
principessa, princesa,
nella tua fredda en tu fría
stanza estancia
guardi le stelle miras las estrellas
che tremano que tiemblan
d´amore e di de amor y de
speranza! esperanza!
Ma il mio mistero ¡Más mi misterio
è chiuso in me, se encierra en mí,
il mio nome nessun mi nombre nadie
saprà! sabrá!
No, no, sulla tua ¡No, no, sobre tu
bocca lo dirò, boca lo diré,
quando la luce cuando
spelnderà! resplandezca la luz!
Ed il mio bacio ¡Mi beso deshará
scioglerà el silencio
il silenzio che que te hace
ti fa mia! mía!
VOCI DI DAME VOCES FEMENINAS
Il nome suo nessun ¡Su nombre nadie
saprà... sabrá...
E noi dovrem, y nosotros, ay,
ahimè, debemos morir!
morir!Morir! ¡Morir!
CALAF CALAF
Dilegua, o notte! ¡Noche, disípate!
Tramontane, stelle! ¡Póngase las estrellas!
Tramontane, stelle! ¡Póngase las estrellas!
All´alba vincerò! ¡Al alba venceré!
Vincerò! Vincer`o! ¡Venceré, venceré!.
Hace tiempo que los silencios forman parte de mi lenguaje. Recuerdo aquella época en la que no callaba, y hablaba, hablaba... hasta cansar al oyente, con el pasar de los años, aprendí a jugar con los tiempos y los diálogos, a esperar y observar, y es así como de alguna manera selecciono mis frases y el hueco donde ponerlas. Puede ser que me haya convertido en una persona menos divertida, introvertida a veces, incluso seria, pero dinámica, eso sí.
Los silencios significan. Los silencios hablan entre líneas. Los silencios gritan. Los silencios te hacen pensar, escribir, soñar, amar, llorar...
Puedo buscarme en silencio y encontrar desde la nada al todo, puedo navegar con los movimientos de unas miradas, de los gestos, de las risas. Puedo suspirar.
Apartada del mundo, en mi sofá, en silencio, voy dejando las palabras que tiñen mi interior sintiéndolas como cuando moldeas con tus dedos un trozo de barro y vas acariciando su textura, sin conseguir una figura o una forma adecuada, pero es el momento, ese momento en el que tus manos en simbiosis desean crear.
Mis silencios son fragmentos de mi vida que no considero zonas muertas, al contrario, son las zonas más cercanas a mí, y paseo por ellos para sentir esas pequeñas historias que la vida misma me va contando.
...
"Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua."
Rayuela, Julio Cortázar
Video: Lila Calderón.Pinturas universales con tema órfico.Música: Gluck, "Orfeo y Eurídice".Intérprete: Teresa Berganza.Poema: Margaret Atwood.Voz: Luis Fernández.
Mito:Orfeo fue el primer mortal capaz de desarrollar el arte de la música con la cual apaciguaba a los animales y era capaz de aplacar la ira de los dioses. Cuando creció, apareció un heraldo que le anunció el plan de Jasón de regresar el vellocino de oro y Orfeo se unió a ellos. En la expedición de los Argonautas, Orfeo marcaba el ritmo de los remeros y logró anular el embrujo del canto de las Sirenas, entonando melodías más bellas para que la tripulación no fuese seducida por ellas.Se casó con Eurídice, la cual muere el mismo día de la boda mordida por una serpiente. El canto de Orfeo se vuelve triste para siempre. Se le concede la oportunidad de bajar a los infiernos y recuperar a Eurídice, con el fin de oír nuevamente su música. Sólo se le pide que no se vuelva a mirarla hasta que hayan abandonado el inframundo. Orfeo no resiste y ya casi al salir del Hades se vuelve y ella desaparece para siempre. Orfeo murió asesinado por las sacerdotisas de Dionisio. Se menciona a Afrodita como instigadora para vengarse de Calíope a través de su hijo Orfeo. Otra versión implica a Zeus, quien lo habría fulminado con un rayo. Una vez muerto, la lira de Orfeo fue transformada en constelación y cuentan que su cabeza fue llevada por las corrientes marinas hasta la isla de Lesbos, donde siguió cantando, hasta que su alma pudo partir a los Infiernos a encontrarse con Eurídice.